Forro para libros escolares que deben utilizar varios hijos

Una forma muy económica para conservar los libros de uso cotidiano es utilizar forro para libros, algo muy habitual en los libros de texto de las escuelas.

El forro para libros nos da la oportunidad de proteger las tapas de los libros de texto, ayuda a disminuir su deterioro por el uso diario y nos da la opción de reutilizarlos. En el caso de los niños en edad escolar, es la solución definitiva para asegurarnos que los libros de texto, durarán no sólo todo el curso, sino que además podrán ser utilizados por sus hermanos pequeños, o incluso, otros niños ,si decidimos venderlos posteriormente en los mercados de libros de segunda mano.

Material y primeros pasos
El proceso es muy fácil, únicamente necesitamos forro para libros, que podemos comprar en cualquier papelería, una regla y unas tijeras. Antiguamente se utilizaba plástico no adherente, con lo que el proceso era más difícil y los resultados no siempre eran buenos.

 

Una vez tenemos el forro extendido, situamos el libro encima, abierto y con las tapas externas hacia abajo para marcar la cantidad de material que vamos a utilizar. Debemos calcular un par de centímetros extra en todos los márgenes (superior, inferior, derecho e izquierdo) Lo marcamos con un bolígrafo y recortamos el forro. Extendemos el recorte de forro para libros sobre una mesa y sacamos la lámina protectora del adhesivo.

 

Este es el punto más delicado. Situamos el lomo del libro (cerrado) justo en la mitad del plástico, respetando los márgenes superior e inferior de dos centímetros, y lo tumbamos hacia uno de los lados, manteniendo el plástico bien plano sobre la superficie de trabajo. A continuación realizamos la misma operación con el lado contrario.

Acabado y trucos para un mejor resultado
Con la ayuda de una regla empujamos el forro para libros ya adherido desde el lomo hacia el borde para eliminar las burbujas de aire. Si una burbuja se resiste a desaparecer podemos pincharla con un alfiler y con la regla eliminamos el aire del interior. 

 

Luego es muy simple, doblamos la parte vertical del plástico sobrante (margen) y la pegamos en el interior de la tapa. Despegamos y recortamos la parte que se habrá pegado con las pestañas superior e inferior, de manera que estas queden libres y puedan pegarse por completo al doblarlas hacia el interior. Repetimos lo mismo con la otra tapa y tendremos un libro forrado y listo para aguantar muchos años.