Guía para autónomos: cómo hacer la Declaración de la Renta

Para los autónomos existen grandes diferencias con respecto a hacer la Declaración de la Renta, lo que lleva a muchos trabajadores por cuenta propia a tener dudas sobre cuestiones como la documentación.

La Declaración de la Renta para autónomos es bastante más complicada, ya que además de declarar una vez al año sobre el último ejercicio, deben hacerlo varias veces, optando la mayoría por la variedad trimestral. Por ello, los trabajadores autónomos tienen a su disposición unos impresos especiales, tanto en la declaración total de todo el año como en las parciales.

Acudir a los agentes de hacienda

Algunos autónomos optan por dejar la Declaración de la Renta en manos de los agentes de Hacienda, que se pueden encontrar en cada una de las delegaciones provinciales. Ellos hacen la Declaración después de recibir el inventario de las facturas como reflejo del trabajo efectuado en el ámbito anual o en el ámbito parcial.

 

Por ello, tanto si se hace la Declaración de la Renta por libre o por un agente, es necesario tener un control absoluto de las facturas que el autónomo ha ido acumulando, si es posible usando la informática como apoyo para no perderse entre tantos papeles. Las facturas a nombre del trabajador son obligatorias al darse de alta en la Seguridad Social y vitales para reflejar ese trabajo por cuenta propia.

Rellenar los impresos por libre

En la Delegación de Hacienda se pueden recoger los impresos destinados al ámbito anual o al ámbito parcial. En cada paso, los impresos se dividen fundamentalmente entre los apartados para datos personales y para datos financieros, encuadrados en cada una de las páginas. En el caso de los primeros, son los más fáciles de rellenar; referidos por ejemplo a las direcciones o a la actividad desarrollada por el trabajador.

 

Las páginas dedicadas a las operaciones financieras se basan en el cálculo de los porcentajes referidos a la aplicación del IVA, que es la base de la Declaración de la Renta para autónomos. Es un proceso complejo que hay que aplicar a cada uno de los trabajos llevados a cabo, pero se puede hacer con paciencia y siguiendo las instrucciones en cada detalle. Por último, se reitera la necesidad de llevar bien la contabilidad del trabajo y las retenciones, para no perderse en el cálculo.