Guía para descubrir la Australia aborigen

En un viaje a Australia, una experiencia inolvidable es realizar alguna ruta para conocer las tradiciones y creencias de sus todavía vivos pueblos aborígenes.

En Australia, los pueblos aborígenes centraban su existencia en la caza y el culto a sus antepasados a través del mundo de los sueños. El arte aborigen australiano sigue teniendo un gran significado religioso resistiéndose a aceptar la adaptación al mundo actual. La visita a estos lugares mágicos para los aborígenes puede resultar toda una aventura para el viajero.

La Reserva de Tnorala, al oeste de Australia

Este lugar tiene una gran importancia religiosa para los aborígenes y un gran interés científico para los investigadores. Se encuentra a 175 kilómetros de Alice Springs. La mejor época para visitar la reserva va desde los meses de abril hasta octubre.

 

 

Tnorala ofrece bellas vistas al enorme cráter, un merendero con refugio, aseos, zona de información turística y rutas para realizar tanto en todo terreno como caminando. Hay un sendero que lleva a un mirador donde se puede observar el cráter.

 

 

Según las creencias de los aborígenes, Tnorala se creó cuando un grupo de mujeres que bailaban en el cielo dejaró caer, por descuido, un bebé que al estrellarse en la tierra formó este enorme círculo. Para los científicos, este cráter se creó hace 142 millones de años cuando se precipitó a la tierra un cometa de 600 metros de diámetro creando con el impacto, un agujero de 20 kilómetros de diámetro.

 

Urulu, el lugar sagrado para los aborígenes de Australia

Urulu, se encuentra en el Parque Nacional de Urulu-Kata-Tjuta en el norte de Australia. Es una formación rocosa que está considerada como una de las mayores del mundo por sus 348 metros de altura y sus nueve kilómetros de diámetro. La belleza del monolito consiste en que su tonalidad va cambiando según va avanzando el día y el momento más bello, es la imagen del Urulu al atardecer cuando se tiñe de un rojo vivo.

 

 

Es un lugar sagrado para los aborígenes pues su forma se asemeja a un ser vivo que se halla semienterrado y que parece moverse según va cambiando de color. Durante el atardecer, su rojo vivo se entremezcla con los tonos ocres de sus numerosas grietas y cuevas creando imágenes mágicas. Los aborígenes todavía realizan rituales religiosos en torno a Urulu que no se pueden presenciar.