Hacer anillos chulos con alambre e hilo

Ya sea para ti o para hacerle un bonito obsequio a una amiga, hacer anillos con alambre es muy sencillo, económico y divertido. Con materiales tan asequibles como alambre e hilo, y un poco de tiempo, se puede conseguir una original bisutería.

No necesitas ser una maestra en artesanías ni tener cientos de materiales en tu hogar. Tampoco necesitas gastar mucho dinero o preocuparte en salir a comprar componentes difíciles de conseguir. Por el contrario, con algunas cosas que probablemente tengas en casa, un poco de tiempo y una pizca de imaginación, podrás hacer anillos con alambre súper chulos para combinarlos con tus collares favoritos o para regalar en cualquier ocasión.

 

Qué materiales utilizaremos

  • Para hacer anillos con alambre, como su nombre indica, el primer material que vamos a necesitar es un poco de alambre. Cuanto más fino sea, más sencillo será trabajarlo. También necesitaremos hilos de colores, preferentemente los que se utilizan para bordar, ya que al ser más gruesos, lucen más bonitos en los anillos. 

 

  • Por último, vamos a necesitar una tijera lo suficientemente fuerte para poder cortar el alambre –aunque lo ideal sería una pinza, por ejemplo, una pico de loro.

 

Cómo se hacen los anillos

  • El primer paso para hacer anillos con alambre es formar círculos de diferentes tamaños con el alambre. Para ello podemos utilizar, con cuidado de no lastimarnos, nuestros propios dedos. Una vez que tenemos tomada la medida del anillo, cortamos el alambre y unimos los dos extremos del mismo a través de un pequeño enlace, procurando que quede bien rematado para que al usar el anillo no se vea esta unión y tampoco resulte molesta.

 

  • Cuando tengamos todos los círculos de alambre que serán nuestros anillos, sólo falta cubrirlos con los hilos de colores. Para esto, lo que debemos hacer es cortar los diferentes hilos en tramos de no más de 10 centímetros.

 

  • Luego, de uno en uno, atamos un extremo del hilo al círculo de alambre y lo vamos enrollando hasta cubrirlo por completo, cuidando de atar el otro extremo del hilo para que no se suelte. Repetimos con tantos hilos como colores deseemos que tenga el anillo. Y... ¡listos los anillos!