Hacer desaparecer una moneda y sacarla de detrás de la oreja

Bien es sabido que ningún mago que se precie desvelaría el secreto de un truco, sin embargo hacer desaparecer una moneda es más cuestión de técnica que de magia.

No hay mejor remedio para encender la chispa de una fiesta o reunión que se antoja sosa como poner en práctica algunos sencillos números de magia o juegos visuales. Hacer desaparecer una moneda detrás de la oreja es un viejo truco que encandila a pequeños y mayores; más sencillo de hacer de lo que parece a simple vista y aderezado con un poco de salero y humor, tus dotes de mago conseguirán arrancar sonrisas con facilidad.

 

La desaparición retenida
Uno de los pasos básicos en magia es el de la “desaparición retenida”, precisamente el que se necesita para hacer desaparecer una moneda. Con la mano que resulte más cómodo (se irá percatando a medida que se practica) se agarra la moneda --supongamos que es la mano izquierda. Retener la moneda funciona como tronar los dedos así que, se toma la moneda con tres dedos: el pulgar, el índice y el corazón.

Luego, el dedo pulgar irá empujando la moneda hacia arriba mientras los cuatro dedos que quedan se van doblando hacia adentro. La moneda quedará presionada por el dedo pulgar casi encima de los nudillos. En ese instante, los dedos índice y meñique se levantan solo un poquito hasta agarrar los bordes de la moneda. Una vez que se tiene la moneda sujeta entre estos dos dedos, se estiran el resto de los dedos de modo que el público vea la palma de la mano extendida, dejándola lo más suelta y natural posible. La moneda ha desaparecido ya a los ojos del público.

Elegir una ‘víctima’ del truco
Ahora viene la parte más fácil, vas rápidamente a la oreja de la persona que se ha decidido va a ser la ‘víctima’ de tu truco, tras cuya oreja se ha decidido hacer desaparecer la moneda. Atención, no olvides decir las palabras mágicas para que el truco funcione. E intenta centrar la atención del público en otra cosa que no sea la mano con la que vas a hacer desaparecer una moneda, gestos con la otra mano o algún comentario gracioso y recurrente.