Higiene en los niños: cómo combatir los piojos

Los piojos y las liendres son una batalla constante en la vida de los padres. Para salir victoriosos, se deben introducir medidas preventivas en las rutinas de higiene diarias.

Cuando empiezan las clases o las colonias de verano es más proclive el contagio de piojos. A pesar de los esfuerzos de los padres por combatir a estos pequeños insectos, es usual ver los niños rascándose la cabeza constantemente. Por ello, hay que darle prioridad a la prevención de la pediculosis y ganar de una vez la batalla contra estos molestos huéspedes.

Prevención

Los piojos son unos insectos que se alimentan de la sangre humana. Sus picaduras provocan escozor en el cuero cabelludo, erupciones cutáneas e inflamación. Además de las numerosas molestias que genera, son difíciles de erradicar dado el alto número de huevos que colocan diariamente. Si bien algunos productos matan los piojos, no lo hacen con las liendres, razón por la cual la lucha se vuelve prolongada.

 

El contagio puede darse por contacto directo o por el uso de prendas, gorros, peines y cepillos que estén contaminados. Por ello, conviene antes de usar prendas de otra persona, lavar todo correctamente, al igual que después de un tratamiento, para evitar un nuevo brote. Pasar habitualmente por el cabello un peine de dientes extremadamente fino, especial para extraer piojos y liendres, mantener el cabello atado, en el caso de las niñas, son simples métodos preventivos de la pediculosis.

Eliminar piojos y liendres

Si los molestos piojos ya son una realidad en la cabeza de los niños, en el mercado farmacéutico se consiguen varias lociones y jabones especiales. Si se pretende dar combate con ingredientes más benignos o caseros, se puede probar aplicando cuatro cucharadas de aceite de olivo en la cabeza y cubrir todo el cuerpo cabelludo con una gorra de ducha durante seis horas. Posteriormente, se debe enjuagar muy bien la cabeza.

 

Otra de las técnicas se basa en la aplicación de media taza de vinagre de sidra de manzana y diez gotitas de esencia de tomillo. Con la mezcla, se masajea el cuerpo cabelludo y se coloca un gorro durante unas cinco horas. Luego, se pasa el peine de dientes finos y se enjuaga.