Ideas para conseguir un salón acogedor

La perfecta armonía entre los colores, los muebles y la ambientación del espacio, así como colocar algunos detalles personales resultarán en un salón acogedor y vistoso.

Los tiempos en que el recibidor era básicamente el lugar para atender a las visitas han terminado, convirtiéndose este espacio en algo más personal para los miembros de una familia, por lo que conocer las bases para conservar un salón acogedor es fundamental si se desea que su uso sea óptimo.

Armonía de colores y muebles en la sala de estar

Lo primero para lograr un salón acogedor es escoger colores que no recarguen el ambiente, esto es, buscar tonos claros, beige, blancos, o azules o rosas muy pálidos. Un salón con paredes en azul oscuro, por ejemplo, pueden dar una sensación de oscuridad que no armoniza con la calidez que se pretende.

 

 

En segundo lugar, los muebles tienen que combinar con los colores de las paredes, logrando una armonía visual; además, lo más importante es que tanto los sofás como las mesas y sillas guarden cierta simetría de tamaño con el área total del salón. Debe sentirse que estos “pertenecen” realmente a este cuarto.

 

 

Debe haber espacio suficiente para que las personas puedan circular; el salón es un lugar para estar y compartir, no una despensa para almacenar cosas. Si se trata de un cuarto pequeño no se debe insistir en colocar armarios y librerías, que si bien son muy útiles, pueden limitar el espacio vital.

 

La decoración en un salón acogedor

Algunos detalles que le otorguen a la sala de estar un toque personal son indispensables. Para que sea un salón acogedor, este espacio debe recordar a su dueño que está realmente en su casa, no en el lobby de algún hotel o de otro sitio público.

 

 

Los objetos muy valiosos, que puedan romperse o dañarse con facilidad, deben estar bien protegidos. No puede alguien sentirse en un salón acogedor si tiene todo el tiempo que estar pendiente de no quebrar un jarrón chino, o una porcelana especial.

 

 

Puesto que la idea es pasar largos ratos del día en él, colocar el televisor o una mesita con el ordenador no tiene por qué ser contraproducente con la idea de un salón acogedor, siempre que no hagamos de estas actividades el único centro de la vida familiar.