Ideas para jugar a la Isla del Tesoro con niños de seis años

La Isla del Tesoro es un juego con una sencilla preparación y que puede ofrecer muchas horas de entretenimiento a niños pequeños resolviendo acertijos para encontrar el tesoro.

A los niños les encanta jugar y cuanto más realista sea el juego, mejor se lo pasan. Es por ello que el juego de la Isla del Tesoro puede ser una buena opción para mantener a un grupo de niños pequeños, como por ejemplo de seis años, ocupados y distraídos pasándoselo en grande. Una actividad que necesita de organización pero sin complicaciones, y que ofrecerá diversión tanto a pequeños como a mayores.

Los preparativos

Hay unos cuantos preparativos previos para poder poner en marcha el juego de la Isla del Tesoro. En primer lugar, serán necesarios trozos de papel, bolígrafos y la elección de unos cuantos acertijos o pruebas a realizar. Dependiendo de las ideas de estas pruebas, se necesitarán unos materiales u otros, pero se pueden elegir unos cuantos básicos, como platos y vasos temáticos decorativos, globos, piñatas, caramelos, etcétera.

Poniendo en marcha el juego

Lo primero que se debe hacer es explicar las reglas del juego a los participantes, que se recomienda que no sea un grupo excesivamente grande, puesto que cuantas más personas participen, más pruebas habrá que realizar. La Isla del Tesoro, consiste en buscar, por grupos o parejas, las pistas que llevan hasta la Isla, por lo tanto, habrá que preparar una serie de pruebas o acertijos que tendrán que resolver para llegar al tesoro.

 

Se puede realizar el juego en un terreno grande, como un colegio, un parque con la compañía de un adulto en cada uno de los grupos, o incluso dentro de una casa, como por ejemplo una actividad divertida en una celebración de cumpleaños. Después de explicar las reglas para llegar a la Isla del Tesoro, se deben colocar las pistas de forma que no queden a la vista pero que estén enlazadas entre si, es decir, que cada pista o prueba lleve a la siguiente.

 

La primera de las pistas se debe entregar a los grupos sin añadir dificultades y a partir de ahí comienzan las pruebas. Algunas, por ejemplo, pueden ser romper una piñata lo más rápido posible o en un tiempo determinado recoger los caramelos y lo que quede para el siguiente grupo que encuentre la pista, o resolver un acertijo sencillo. Una vez completadas las pruebas y encontrado el lugar del tesoro, se les puede dar una recompensa en forma de pasteles, dulces o una merienda suculenta.