Ideas para personalizar el forro de los libros escolares

Durante la etapa escolar es típico encontrarse acompañado de los libros para aprender una lección o hacer algún ejercicio; por eso puede ser interesante que el forro de los libros sea inspirador para añadir una motivación a la tarea.

Un buen libro puede convertirse en el mejor compañero si se cubre adecuadamente. Es conveniente que forro de los libros exprese claramente la asignatura a estudiar para que sea más sencillo localizarlos, pero también es una buena idea que refleje de alguna manera la personalidad de quién lo estudia. Por eso, es muy bueno que se personalice con alguna calcomanía, letras, dibujos o incluso un pequeño bordado.

Siguiendo reglas
Algunas escuelas solicitan que el forro de los libros sea de un determinado color o siga un patrón específico. Esto no debe limitar la creatividad. Supongamos que se solicita de un color específico. Siempre quedará la opción de colocarle pequeñas calcomanías con motivos de autos, juguetes, deportes o flores que puedan decorar las orillas. Si la restricción incluye toda la portada, entonces la calcomanía donde se coloca el nombre y la asignatura, puede llevar algún dibujo con el que se identifique el dueño.

 

Otra opción es respetar el color, pero cambiar la textura. En vez de utilizar un papel azul liso, por ejemplo, se puede colocar en el forro de los libros un papel con una textura diferente, corrugado o que se asemeje a las gotas de agua, en el mismo color azul, dándole una vista diferente sin romper reglas.

Liberando la creatividad
Si se tiene la oportunidad de colocar lo que se quiera en el forro de los libros, las posibilidades son infinitas. Para los más rockeros, la opción es colocarles vinil autoadhesivo tipo piel y sobre de él se puede pegar con silicona un cierre o estoperoles de plástico que simule metal.

 

Para las personas con tendencias artísticas, la opción es utilizar una hoja de papel para acuarela o cartulina, sobre ella dibujar lo que se prefiera y pegarla sobre un cartón medianamente grueso, para que sirva como pasta. Ese cartón se coloca sobre la portada del libro y se puede barnizar con pegamento blanco líquido para crear una capa protectora.

 

Los amantes de la naturaleza pueden decidirse por colocar flores, con pétalos hechos de papel crepé y botones en el centro o pegar hojas secas (pueden ser helechos) para hacer un paisaje. También está la opción de pegarle semillas formando figuras geométricas.

 

Para los que gustan de las manualidades, se puede hacer un pequeño bordado en punto de cruz en tela cuadrillé con iniciales o un patrón y pegarlo sobre la portada. Es muy importante en todos los casos cubrir el forro de los libros con plástico para protegerlos.