Ideas parisinas: cómo introducir el estilo francés en el salón

El estilo francés, basado en el gusto de la corte de Luis XVI, nunca pasa de moda y es una alternativa elegante y distinguida de decorar el salón, dotándolo de muebles clásicos y materiales nobles.

El estilo francés tanto en moda como en decoración siempre ha sido una referencia entre todas las tendencias y escuelas de decoración y diseño. Se basa en el estilo monárquico de Luis XV y Luis XVI y en el gusto de la alta burguesía de la primera época de la república francesa. La decoración francesa nunca pasa de moda, por lo que es ideal para redecorar el salón o cualquier estancia de la casa.

Muebles

Lo más destacable del estilo francés es su gran variedad de muebles de gusto antiguo, basados en los diseños de la corte de Luis XVI y con influencias de anteriores reinados que han pervivido hasta nuestros días. Se tratan de muebles elegantes y refinados, como el típico escritorio Luis XVI, hechos a mano en materiales nobles con acabados dorados. Las sillas de la misma época sin imprescindibles para un salón francés, estampadas con telas de dibujos floridos y tonos apagados, cálidos y pastel.

 

Las mesas típicas del estilo francés son grandes, muy ornamentadas e imponentes, organizando el salón y dividiendo los espacios. Tampoco deben faltar las cómodas cuidadosamente engalonadas con dibujos florales, así como los cuadros de escenas realistas de parques, jardines o salidas al campo. Por último es importante introducir el concepto de gran espejo, propio del estilo francés, con un marco rococó igualmente importante y majestuoso de color dorado hecho de maderas nobles.

Pintura, alfombras y telas

Las paredes del salón de estilo francés deben estar pintadas con colores naturales, crema o marfiles, logrando un aspecto distinguido y elegante. Es imprescindible que los techos tengan molduras, de color blanco o dorado, imitando el estilo neoclásico u otoñal, a juego con las telas y los acabados del resto de los muebles del salón.

 

El suelo deben ser de madera, normalmente brillante y de parquet clásico, cubiertos y alfombrados lujosamente con motivos simétricos y tejidos orientales. Las cortinas deben ser de un único color, normalmente crema, compuestas por dos partes, en el exterior una tela translúcida blanca o beige y en el interior una más gruesa con bordados dorados y motivos otoñales.