Impresionar a los estudiantes: cómo hacerlo posible

En una época donde toda la información llega de manera casi inmediata si se tienen los medios, el impresionar a los estudiantes se convierte en una tarea difícil, mas no imposible.

Para impresionar a los estudiantes hace falta más que seguir el temario al pie de la letra, llegar puntual a la hora de la clase o dejar una cantidad determinada de tareas. Un buen profesor es el que impacta con su personalidad, su actualización constante, dominio del tema y la forma de hacer prácticos los conocimientos que imparte a sus alumnos.

Lo que busca un estudiante
Dentro de la escuela hay que admitir que un estudiante está buscando emociones, amistades y en los casos más maduros conocimiento para su carrera o vida futura. Por lo tanto, un estudiante se interesará siempre por lo que le dé un beneficio, cuanto más inmediato mejor. Es necesario aportar datos que le representen algo tangible, que pueda compartir en familia o con amigos para presumir o para ayudar. Es importante que perciban que lo que se les va a explicar tiene una utilidad en el día a día; por ejemplo, la redacción de tipos de textos, como por ejemplo el argumentativo, les será de mucha ayuda si deciden hacer una protesta pública por alguna situación que les afecte directamente con la que no están de acuerdo.

 

Por otro lado, es importante considerar que cuanto más pequeños son los estudiantes, menos tiempo pueden pasar atendiendo al mismo tema. Por eso es importante medir los tiempos y combinar actividades distintas vinculadas en el contenido pero no en la forma.

El buen profesor
La primera cualidad importante para impresionar a los estudiantes es la vocación. Quién se apasiona por lo que hace, buscará siempre realizarlo de la mejor manera posible. Una buena opción es personalizar la clase lo máximo posible. El temario puede marcar problemas de despeje de ecuaciones simples, pero adaptar los datos de esos problemas a situaciones más familiares a los estudiantes siempre lo hará más interesante.

Como profesor también se está expuesto a recibir preguntas que están fuera del tema. Si se tiene la cultura general necesaria, se podrá salir del paso sin poner en riesgo el estatus de maestro y si además se podrán utilizar datos curiosos relacionados durante la clase, pudiendo así impresionar a los estudiantes. Nunca hay que olvidar el uso de las emociones, ya que estas son las que hacen duraderas los recuerdos en los alumnos.

Finalmente, un profesor debe tener creatividad en su actividad docente. Dejar como tarea una lectura o película de moda, que refuerce la lección impartida o realizar una salida a comer con los estudiantes para debatir un punto de la clase, marca la diferencia. Si no se permite salir del aula físicamente siempre queda la opción de llevar un vídeo, canción o incluso un personaje importante que hable del tema; ya que las actividades diferentes son las que consiguen impresionar a los estudiantes de una grata manera.