Infidelidades modernas: cómo detectar unos cibercuernos

Si uno de los miembros de la pareja pasa demasiadas horas chateando frente al ordenador es el momento de pasar a la acción y descubrir si se trata de un tema de infidelidades.

La modas cambian pero las infidelidades, ya sean tradicionales o no, siguen rompiendo parejas, incluso las aparentemente más consolidadas. Si bien es cierto que muchas sospechas son infundadas y pueden dar al traste con una relación que podría ser la definitiva, también es posible, del mismo modo, que muchas personas crean tener al lado a alguien que lleva una doble vida al otro lado del ordenador.

Qué son los cibercuernos

No existe ninguna acepción por el momento que ponga límites a este término así que se pueden considerar infidelidades en la red o cibercuernos a situaciones muy dispares que van desde querer profundizar en una relación emotiva basada en el cariño, la amistad y la comprensión hasta mantener relaciones eróticas o lo que es lo mismo, cibersexo.

 

En muchas parejas, sin embargo, se da el caso de que su grado de confianza llega hasta tal punto que son capaces de comprender que su media naranja quiera sentirse deseada.

 

Para el resto la mejor solución es preguntarlo directamente. Cuánto más tiempo pase, la neurosis irá incrementándose hasta que llegue un momento en el que no existan las buenas maneras.

 

Negar lo evidente

Se dan bastantes casos en los que, quien está manteniendo relaciones a espaldas del otro, niega las infidelidades por temor a la pérdida del ser querido o porque no las concibe como tales. La observación en estos casos será el arma imprescindible ya que cualquier cambio en su carácter. como la compra de ropa nueva o apuntarse al gimnasio después de años, podrán ser la clave.

 

De cualquier modo, las infidelidades pueden o no ser aceptadas pero si el sufrimiento comienza a ser superior a la felicidad que se sienta con el ser amado, se debe pensar en uno mismo ya que existen muchas mujeres y hombres fuera que, de seguro, están deseando conocer a alguien real que no se esconda detrás de un ordenador ni ignore lo aquello que tiene más cerca.