Instrucciones para el aislamiento de la azotea

Tú mismo puedes realizar el aislamiento de la azotea de manera eficaz y sin necesidad de pagar a un técnico o empleado de la construcción

El agua de lluvia y los cambios bruscos de temperatura pueden afectar la parte superior de la casa, provocando humedad o sequedad en los muros, corrientes de aire o calor y goteras. La solución más efectiva para reparar o, mejor aún, evitar que esto suceda es el aislamiento de la azotea. Puedes hacerlo tú mismo (a) de manera sencilla y muy económica.

Materiales necesarios
En las tiendas especializadas se consiguen diferentes materiales para el aislamiento de la azotea. Debes considerar algunos aspectos de tu hogar para decidir cuál es el recubrimiento que necesitas. Uno de los más utilizados es la espuma, debido a su dureza y efectividad, así como la fibra de celulosa que tiene la ventaja de ser resistente a las llamas. Puedes encontrar productos que además de térmicos evitan los ruidos en el techo.

Encontrarás los productos de aislamiento de la azotea en presentación de rollo y lámina. Lo mejor es comprar rollos para áreas grandes que se aíslan por primera vez y láminas para reparaciones de goteras o rajaduras en lugares específicos.

Las herramientas que necesitas son: guantes de gamuza o algodón para protección personal, rodillo, escoba de secar o rasqueta, cepillo, cutter o cuchillo tipo Stanley, soplete, espátula, cinta métrica, grapadora y el material elegido para el aislamiento de la azotea.

¡Comencemos!
Barre el espacio a trabajar a fin de eliminar tierra o piedras. Si la superficie tenía previamente algún tipo de aislante retíralo con ayuda de una espátula y agua caliente. Mide toda el área con la cinta métrica para saber cuánto material debes comprar. Una vez que tengas lo necesario en casa, recorta el rollo en tiras que permitan cubrir el techo.

La mayoría de los materiales para el aislamiento de la azotea son autoadheribles, de manera que sólo debes asegurarte de que no queden burbujas de aire, sin embargo es mejor distribuir una capa previa de pegamento especial con ayuda del la escoba secante, el cepillo o el rodillo.

Una vez seco el adherente (tendrá una apariencia oscura y brillante) coloca las tiras de forma que no queden huecos entre ellas, porque el agua puede colarse entre los huecos y provocar daños. Es preferible cortar tiras un poco más grandes de lo requerido y encajarlas a modo de rompecabezas para que la azotea quede bien sellada.

El soplete sólo se usa en caso de que el material de aislamiento de la azotea deba calentarse. Para asegurar que el material permanezca en su lugar el mayor tiempo posible, utiliza la grapadora y fija las tiras que colocaste cada seis u ocho pulgadas.