La importancia de lavarse las manos antes de comer

Prácticamente con cualquier actividad que realicemos, estamos empleando las manos, con la consecuente acumulación de bacterias, por este motivo resulta indispensable lavarse las manos antes de comer.

La parte de nuestro cuerpo que probablemente se encuentra más sometida a agresiones externas es, sin lugar a dudas, la mano. Prácticamente todas las tareas que hacemos, desde teclear en un ordenador hasta llevar a cabo las tareas del hogar, las realizamos a través de manos. Por lo tanto, acumulamos en ellas tal cantidad de bacterias que, si una persona come sin lavarse las manos, puede traspasar dichas bacterias al alimento, provocando infecciones y otro tipo de afecciones.

El hábito
Generalmente, la población tiende automáticamente a lavarse las manos antes de comer. Suele ser un gesto automático. Normalmente, este gesto se enseña desde pequeños a los niños, para que, cuando sean mayores, tengan una serie de normas de higiene automatizadas.

 

Realmente, la población no llega a plantearse la importancia de este simple gesto de higiene. El mero hecho de no lavarse las manos antes de comer puede provocar que todas las bacterias acumuladas en nuestras manos después de haber realizado una tarea, pasen al alimento, para después, al ser ingerido, pasen al estómago, pudiendo producir afecciones como una infección.

Cómo lavarse bien las manos
Con lavarse las manos nos referimos no a meterlas debajo del chorro de agua del grifo y después darnos con una toalla. El gesto de lavarse las manos debe llevarse a cabo con jabón, insistiendo en las zonas de la palma de la mano, a poder ser frotando en círculos, e insistiendo también entre los dedos, que es donde suele acumularse aquella suciedad que no se ve a simple vista.

 

Cuando hablamos de lavarnos las manos, no hablamos solamente un gesto de higiene, sino también un gesto de respeto hacia las demás personas de la mesa. Es por ello importante que cuando seamos padres, tratemos de educar a nuestros hijos en esta práctica, indispensable para evitar los problemas mencionados anteriormente. Puede parecer una práctica algo tediosa y que se puede olvidar en ocasiones, pero si lo hacemos siempre antes de comer, se convertirá en un gesto automatizado, y lo haremos sin darnos cuenta.