Labor social de la ONCE en España

Aunque se denomine Organización Nacional de Ciegos Españoles, la labor social de la ONCE es mucho más amplia y compleja que el aportar ayuda económica a las personas con deficiencia visual grave.

La ONCE es una de las organizaciones más conocidas y con más trayectoria histórica en España. Sus socios y socias están presentes en estaciones de tren, centros comerciales y en los puestos de las calles, vendiendo cupones con el objetivo de sacar beneficios para llevar a cabo muchos y variados proyectos de obra social.

Ayuda a los ciegos
La ONCE les permite a las personas invidentes obtener ingresos a partir de la venta de cupones, para lo cual les buscan un buen lugar de venta donde vender, cercano a su domicilio, y bien situado. Lo más habitual es que sea en estaciones de tren muy concurridas, en grandes centros comerciales o en calles que gozan de gran afluencia.

 

La ONCE también entrena perros guía e imparte cursos de lectura en braille, los cuales son muy útiles para enseñar a manejarse a personas que pierden la vista a raíz de un accidente, o una enfermedad, siendo adultos.

 

Otro tipo de discapacidades
Aunque la ONCE se identifique como organización de ciegos, también colabora con personas que presentan otro tipo de discapacidades, tanto físicas como psíquicas.

La ONCE tiene acuerdos de colaboración con empresas, para darle empleo a personas con discapacidad. También gestiona centros especiales de empleo, en los cuales todos sus empleados son personas con una discapacidad superior al 33%

Programas de voluntariado
La ONCE desarrolla y lleva a cabo numerosos programas de voluntariado, buscando y formando a personas que deseen ayudar a gente con discapacidad, y estableciendo los contactos necesarios para que dicha labor pueda ser efectuada de manera safisfactoria para ambas partes: voluntario y discapacitado.

Barreras arquitéctonicas
Las calles de numerosas ciudades, así como edificios y hogares, poseen gran cantidad de barreras arquitectónicas. Desde un bordillo elevado en la calle, hasta unas escaleras como única vía de entrada a un edificio; pasando por una puerta cuya anchura no permite el paso de una silla de ruedas o que tiene una apertura complicada para ser abierta o cerrada desde una silla de ruedas; todo esto son barreras arquitectónicas que hacen muy difícil a una persona con discapacidad el poder llevar una vida normal.

 

La ONCE dispone de un departamento especial para localizar y denunciar estas barreras, cuando están situadas en vías o edificios públicos, puesto que, por ley, las vías y los edificios públicos deben estar libres de barreras arquitectónicas. 

 

 

También buscan posibles subvenciones para la eliminación de barreras arquitectónicas en propiedades privadas, como por ejemplo, colocación de rampas adecuadas a la entrada de los edificios, instalación de ascensores, colocación de anchas puertas correderas y platos de ducha.