Las mejores ensaladas para hacer con rúcula

La rúcula es un tipo de lechuga que cada vez se utiliza más en la alta cocina, ya sea para elaborar cualquier ensalada como para formar parte de platos más sofisticados.

En la época de los romanos, la rúcula ya era un vegetal apreciado, aunque luego fue considerada una mala hierba y su consumo no volvió a recuperarse hasta hace poco más de una década. Entre sus propiedades nutritivas se puede destacar vitamina C, fibra y minerales como el potasio, el magnesio y el hierro.

Ensalada de rúcula, espárragos y jamón (para cuatro personas)

Para elaborar esta ensalada necesitaremos 400 gramos de rúcula, un manojo de espárragos verdes, 100 gramos de jamón ibérico, cinco avellanas, una galleta María, dos cucharadas de vinagre, cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen y sal.

 

Para empezar, lavaremos la rúcula, cortaremos el jamón en virutas muy finas y limpiaremos los espárragos, desechando la base del tallo más fibrosa. Luego, los coceremos en un cazo con agua hirviendo salada durante dos minutos y, pasado este tiempo, los sumergiremos en un cuenco con agua y hielo para conservar su color y su textura crujiente.

 

A continuación, pondremos la galleta y las avellanas en un mortero, las trituraremos hasta obtener una pasta fina, verteremos el aceite y el vinagre, y removeremos con unas varillas para mezclar bien todos los ingredientes. Para finalizar, colocaremos todos los ingredientes en una ensaladera y los regaremos con la vinagreta de avellanas por encima.

Ensalada de calabaza (para cuatro personas)

Los ingredientes necesarios para esta receta son: 100 gramos de rúcula, 200 gramos de calabaza, medio litro de leche, seis cucharadas de sésamo negro, aceite de oliva y sal. Para la vinagreta utilizaremos tres cucharadas de aceite de oliva, una cucharada de vinagre balsámico y unas gotas de aceite de sésamo tostado.

 

Para prepararla, eliminaremos la corteza, las pepitas y los hilos de la calabaza, la cortaremos en bastoncillos gruesos y los coceremos, durante cinco minutos, en un cazo con la leche y una pizca de sal. Luego, retiraremos las puntas de los tallos de la rúcula, la lavaremos bajo el chorro del grifo y la escurriremos bien.

 

A continuación, verteremos los dos aceites en un bol, añadiremos el vinagre y una pizca de sal, y lo batiremos todo bien hasta obtener una vinagreta emulsionada. Seguidamente, pondremos aceite en una sartén y, cuando esté caliente, freiremos la calabaza hasta que se dore. Antes de servir, mezclaremos la rúcula con la vinagreta, la repartiremos en platos, colocaremos por encima la calabaza y espolvorearemos todo con el sésamo negro.