Las mejores formas de asustar a alguien

Asustar a alguien es una manera un tanto amena de pasar el rato, el susto puede ser divertido o de mal gusto.

Hay que saber muy bien en qué medida podemos asustar a alguien, tampoco queremos que le de un ataque al corazón, por eso hay que ser precavidos y hacer los sustos con gracia para que después nos riamos todos juntos. Hay personas que se asustan muy fácilmente, otras es un poquito más complicado y hay ser más ingeniosos a la hora de idear el susto. El elemento clave es la sorpresa.

 

Los más inocentes y divertidos
Una forma muy sencilla de dar un pequeño susto a alguien es esconderos tras una esquina, sin hacer ruido, según la persona vaya doblar la esquina, y sin que nos haya visto, gritamos muy fuerte a su lado. Lo bueno de este truco es que puede hacerse tanto en casa, como en el colegio o en la calle mismo.

Otra forma muy divertida, incluso para el que da el susto, de asustar a alguien es esconderse en una habitación con la luz apagada, cuando sepamos que la persona en cuestión va a pasar en pocos minutos. Ponemos la mano sobre el interruptor y esperamos a que nuestra víctima vaya a dar la luz, entonces le agarramos la mano, se morirá de miedo. Y si encima lo acompañamos de un buen grito, el susto está asegurado.

Sustos para no todos los públicos
Esta forma de asustar podría rozar el mal gusto dependiendo a quién se la hagamos. Se coloca sobre la cabeza de alguien que esté durmiendo una bandeja con patas –de las que se usan para comer en la cama—, con mucho cuidado para que no se despierte. Entonces programamos la alarma del despertador para que suene en un par de minutos, cuando la persona se levante toda apurada se dará con la bandeja en la cara. Espermos que no nos la devuelva...

Esta última es muy divertida pero hay que tener cuidado a quién se le hace, además requiere un poco más de preparación. Hay que bajarse de Internet grabaciones de frenazos de coches, y hacernos con unos buenos altavoces portátiles. Con las grabaciones y los altavoces nos vamos a un parking; esperaremos a una víctima para nuestra treta, a su paso reproduciremos las grabaciones de frenazos lo más alto posible, así parecerá que de verdad hay un coche detrás de ella que casi le pilla. Si además tenemos un compinche en el susto que graba la secuencia, tendremos un divertido vídeo para un programa de parodias.