Lengua quemada no degusta nada

En ocasiones, por impaciencia o despiste, tomamos comida demasiado caliente que nos deja la lengua quemada, con la consecuente sensación de pérdida temporal del sentido del gusto.

Está a punto de terminar un guiso y lo quiere probar para saber si está listo, o tal vez, está a punto de empezar a comer y por despiste no recuerda que acababa de sacar la comida del fuego y la prueba. Ambos casos tienen el mismo desenlace: la lengua quemada; rápidamente sentirá que la lengua se adormece y que no puede degustar nada.

Por qué la lengua quemada pierde la capacidad de saborear
La lengua posee en su superficie numerosos receptores para captar sabores, llamadas "papilas gustativas", en esencia son cuatro según el tipo de sabor que detectan: las del sabor dulce, las del sabor salado, las del sabor ácido y las del amargo.

Al quemarse la lengua, éstas papilas gustativas se 

sobrecalientan. Para evitar que se estropeen, se lanza una señal de dolor, que es la que nos hace sentir la sensación de tener la lengua quemada, alejando inmediatamente aquello que nos ha hecho quemarnos.

El calor desequilibra los 

electrolitos que transmiten la señal que da origen a la sensación de sabor, anulando su acción durante un tiempo limitado, el cual depende del grado de severidad con el que se quemó la lengua. Por ello, hasta que el organismo logra recobrar ese equilibrio en la lengua, notamos que no podemos degustar nada.

Métodos para calmar el dolor
Algunos de los métodos más efectivos para ayudar a la lengua a recuperar su estado normal son la 

ingesta de bebidas tibias o comer un poco de miga pan. Chupar hielo puede servir, siempre y cuando se haga con precaución.

Esto es, no es buena idea meter el hielo recién salido del congelador 

directamente a la boca, ya que no hará más que empeorar el estado de la lengua quemada. El hielo que está muy por debajo de los cero grados centígrados, quema. Y no queremos quemar más la lengua, sino aliviarla. Si dudamos de si el hielo está muy frío o no, una solución eficaz es poner el hielo en un vaso con agua fría, y beberlo a sorbos.