Los mejores ejercicios para trabajar la memoria

Combinar palabras o recordar los colores de ropa que ayer vestía la abuela son ejercicios sencillos para el niño que no parecen a tareas impuestas y resultan útiles para trabajar la memoria.

Un niño que fija los conceptos se prepara mejor para desenvolverse en el aprendizaje. Mientras compartimos las tareas cotidianas del hogar podemos ayudar a nuestros hijos a trabajar la memoria utilizando los sentidos sin dedicarles un espacio formal, sino entreteniéndolos con juegos y lecturas literarias que les descubran la importancia de la concentración.

Habilidades multisensoriales

  • Naturalmente, cualquier chico tienen inquietudes, las observaciones visuales o auditivas casi seguro los entusiasmarán. A los pequeños que aun no comenzaron la escuela los acompañaremos en los ejercicios para trabajar la memoria, mientras a los mayores se les solicitará colaboración y autonomía, sugiriéndoles una lectura para luego recordar personajes, argumentos y detalles de la trama.
  • Con los niños de todas las edades podemos nombrar objetos mientras realizamos tareas como cocinar, pedirles que nos alcancen los distintos ingredientes, recordando los nombres y los lugares donde se guardan. También pueden ayudar con la lista de la compra de alimentos, una vez que la hayamos confeccionado podemos preguntarles si recuerdan qué necesitamos adquirir.
  • Los paseos son estimulantes a nivel cognitivo y convenientes si se realizan visitando sitios culturales. En un museo aprovechemos para detenernos frente a una obra pictórica figurativa para observar composición, colores y contarles acerca del artista. En el hogar le pediremos recordar lo visto ante otro adulto. Algunos museos tienen visitas guiadas para chicos que contribuirán a nuestro propósito.

Juegos y música

  • Los juegos siempre resultan accesibles para trabajar la memoria. En un día de lluvia podemos entretenerlos con búsquedas de diferencias, resolución de palabras cruzadas, descubrir nombres ocultos, pronunciar trabalenguas. También abrir libros con imágenes atractivas, observarlos juntos reparando en detalles de la representación, luego cerrar el libro y animarlos a que nos describan la imagen.
  • La música fomenta la memoria y ayuda al lenguaje. No es necesario que los niños tengan formación especial, se pueden buscar canciones agradables y hacer que presten atención a la letra y a la melodía, volver a difundirlas haciéndoles notar el sonido particular de un instrumento. Mientras los bañamos o peinamos, les diremos que nos gustaría que canten o cuenten con sus palabras la canción.
  • Cuando los niños están escolarizados se le puede sugerir investigar palabras que no conozcan el significado a través del diccionario, que puedan surgir del contexto de una película o de un relato escrito. También hay que leerles poesía, una buena elección es cuando hay rimas. Con ingenio, creatividad y con una dosis de humor, ayudaremos a nuestros hijos a trabajar la memoria para crecer seguros.