Los nombres de huracanes no surgen por casualidad

Conozca los motivos que han servido históricamente para los nombres de huracanes

Los huracanes históricamente han contado con diversos nombres que no necesariamente han sido de mujeres. En la actualidad, lo importante para el área científica que estudia los huracanes, la meteorología, es que sus nombres sean comprensibles y de fácil recordación.

Los motivos en la antigüedad para nombrar a los huracanes
En la antigüedad, los nombres para cualquier nuevo descubrimiento eran comúnmente acuñados según el santo que figurara ese día en el santoral de la iglesia católica. Es por ello que algunos nombres de huracanes del siglo diecinueve se llamaron San Felipe o Huracán de Santa Ana.

Al terminar el siglo diecinueve, Clement Wragge se anima a ponerle el primer nombre de mujer a un huracán. Mientras tanto, en Estados Unidos aún se mantiene la tradición de usar nombres en orden alfabético. En 1953 se rompe con la tradición y los nombres de huracanes son de mujeres, sin embargo este hábito no dura mucho y termina en 1979 cuando la Organización Meteorológica Mundial añade nombres de varones a las listas destinadas a nombres de huracanes.

Los nombres de huracanes que ya no se usan
En la actualidad existe una lista de nombres para los huracanes que se dan en todo el planeta, cada año, de esta manera se evita repetirlos en un plazo de seis años. A los huracanes más destructivos ya no se les retira el nombre para evitar confusiones futuras, nombrando del mismo modo a otros huracanes. La reserva del nombre debe solicitarlo uno de los países más afectados por el fenómeno, a la Oficina Mundial de Meteorología, quien reserva el nombre del huracán por un plazo de hasta diez años.

Los nombres de huracanes retirados en los últimos diez años son el Katrina un ciclón tropical que afectó el sur de Estados Unidos en el año 2005 y causó pérdidas de miles de millones de dólares; el Mitch que afectó América Central en el año 1998, con pérdidas de más de mil millones de dólares, el Keith que afectó la península de Yucatán y Belice en el año 2000, Iris que azotó El Caribe en el año 2001 con pérdidas de casi 200 millones de dólares y Michelle que afectó principalmente Cuba y Costa Rica en el año 2001.

Los próximos seis años ya tienen reservada una lista de nombres para ser utilizados a la hora de nombrar los huracanes. Se han confeccionados dos listas, una para la cuenca del Atlántico y otra para la cuenca del Pacífico, con nombres distintos.