Los secretos del arte de Frida Kahlo

La obra de Frida Kahlo es una manifestación del dolor padecido desde su infancia y la fuerza de una mujer que se convertiría en el mayor referente femenino del surrealismo.

Afectada desde su adolescencia por graves problemas de salud, Frida Kahlo fue un ejemplo de mujer moderna, progresista y fuertemente ligada al carácter más altruista del ser humano. Sus primeros años en la escuela Nacional Preparatoria de México D.F. y su carácter activo no impidieron que, postrada en la cama, se le colocara un espejo en el dosel de la misma para que pudiera seguir pintando.

La enfermedad convertida en arte

La pintura de Frida Kahlo fue catalogada dentro del movimiento surrealista por uno de los mayores representantes de esta corriente en el ámbito literario, André Bretón. Pero, en cierto modo, su obra tendría rasgos expresionistas en cuadros como "El suicidio de Dorothy Hole" y "Árbol de la esperanza mantente firme", que caracterizan perfectamente el principio de expresión subjetivo de las vivencias y emociones, en vez de la pura y simple emulación de la realidad.

 

Indiscutiblemente, sus cuadros guardan una gran relación con la biografía de la artista, viéndose en ellos constantes alusiones a la muerte y a la desolación. En el lienzo "Las dos Fridas", ambas muestran sus corazones unidos por un lazo, imagen enormemente controvertida que roza lo grotesco y que, junto a la obra "La columna rota", son los dos cuadros alusivos a la soledad, el miedo y el dolor que más fielmente lo plasman.

La inspiración de un matrimonio tormentoso

En 1929 Frida Kahlo se casa con Diego Rivera, quién sería su inspiración en muchos aspectos y su mayor enemigo en el plano sentimental por sus constantes infidelidades. Este pintor de murales introdujo a la artista en el campo artístico, además de mostrarle ampliamente los círculos políticos más subversivos. De hecho, ambos albergaron en su casa de Coyoacán al líder comunista Trotsky.

 

Sin embargo, su influencia sobre Frida Kahlo llegó más allá, ya que fue quien le recomendó que vistiera con la indumentaria típica mexicana y llevara abalorios de la tierra, vestimenta que luego conformaría su sello de identificación en el extranjero, junto a sus cejas hirsutas, en los autorretratos "con mono" y "con collar".