Mandar un e-mail de agradecimiento tras una entrevista laboral

Un e-mail de agradecimiento bien redactado puede ser el elemento clave que haga decantar la balanza a nuestro favor y nos lleve directamente al empleo deseado

Después del esfuerzo realizado para conseguir una entrevista laboral y tras la tensión acumulada al mantenerla, nos relajamos y creemos erróneamente que nuestra tarea ha concluido con el final de la entrevista y que sólo queda mantenerse a la espera de la llamada que nos diga si el trabajo es nuestro o si la empresa ha decido descartarnos. Obviamente, estamos descuidando un paso clave que puede llegar a ser decisivo, y que consiste en mandar un e-mail de agradecimiento a la persona que nos ha entrevistado al llegar a casa.

¿Qué es y para qué sirve?
Un e-mail de agradecimiento es similar a una carta de presentación, pero en este caso se utiliza como signo de cortesía hacia el entrevistador, reforzando el interés mostrado en el puesto ofertado y diferenciándonos de los demás candidatos a la vacante laboral, ya que son muy pocos los que lo envían. De este modo, el entrevistador recordará quién somos y nosotros aumentaremos la impresión causada, dándole un valor añadido a nuestra candidatura.

Además, el e-mail de agradecimiento nos puede servir como seguimiento del proceso de selección, pues quizás el entrevistador nos conteste y nos dé algunas pistas sobre cómo está evolucionando dicho procedimiento y cómo nos ve como candidatos a formar parte de su plantilla.

¿Cómo redactarlo?
Un e-mail de agradecimiento debe estar escrito en un lenguaje formal y en tono profesional, cuidando cada detalle, como la gramática y la ortografía, y no conviene que sea demasiado extenso. Además, debemos asegurarnos de que llega a la persona que nos ha entrevistado, por lo que sería conveniente haber pedido su tarjeta profesional en la que se indique su correo electrónico. No sirve de nada enviar el e-mail a una dirección electrónica general de la empresa, por lo que si no disponemos de los datos necesarios, siempre podemos optar por llamar a recepción y preguntarlos.

En cuanto al contenido, emplearemos el primer párrafo en dar las gracias al entrevistador por el tiempo que nos ha dedicado, sin caer en la trampa de elogiarlo en demasía, ya que sería contraproducente. Seguidamente, repasaremos los temas tratados en la entrevista, destacando las habilidades y experiencia que nos convierten en el candidato ideal y reiteraremos el interés que tenemos por el trabajo. También podemos aprovechar la ocasión para comentarle todo aquello que se nos olvidó mencionar y que consideramos imprescindible, ahora que tenemos más información sobre el perfil buscado. Para terminar, nos despediremos de una forma cordial y le recordaremos al entrevistador nuestros datos de contacto.