Fomentar una mentalidad abierta con la sexualidad de los hijos, a través del diálogo y los valores, es el primer paso en la prevención de enfermedades y embarazos tempranos.
Ser padres no es una tarea fácil. Es un desafío permanente donde se pone a prueba el carácter, los pudores, la educación y la moral de los adultos. A medida que el progenitor va educando, se va educando así mismo, un reto de la vida donde el resultado final tiene nada menos que la misión de orientar a los hijos para un desarrollo pleno. La sexualidad, ese tema rodeado de tabúes, es un punto fundamental para hablarlo en casa con una mentalidad abierta.
Sexualidad en el Siglo XXI
Como padres, el primer punto es asumir que los tiempos han cambiado y la información sexual, la mayoría de las veces distorsionada, está sobreexpuesta en la red, en la televisión, en la música o en la charla entre amigos. Por cuestiones sociales que se originan en el pudor o en el temor a represalias, los padres suelen ser la última opción de los hijos para hablar de sexualidad.
Una mentalidad abierta consciente de la vida acelerada del siglo XXI es el primer paso para proteger a los hijos. Establecer desde que son pequeños lazos de confianza en los cuales se pueda hablar de sexo es una obligación de los padres. La información es un derecho y debe ser proporcionada antes de que los adolescentes tomen decisiones que marcarán su vida.
Como responsables de su desarrollo pleno se debe brindar una fuente fidedigna ante los rumores y versiones que buscarán por su cuenta, a falta de información en el hogar.
Razones para implementar la educación sexual