Manual de instalación de una cisterna

La instalación de una cisterna o tanque de agua de lluvia como método interesante para fomentar el ahorro económico y ecológico en el cuidado de los huertos y jardines.

Desde tiempos inmemoriales las casas disponían de cisternas para el almacenaje de agua, puesto que no tenían agua corriente. No obstante, hoy día la instalación de una cisterna se ha convertido en un acto para preservar un recurso escaso como es el agua y como ahorro económico.

De qué son y para qué sirven

Antiguamente todas las cisternas eran de piedra. En la actualidad la aparición de nuevas técnicas de construcción y materiales han permitido innovar y modernizar este tipo de construcciones. A día de hoy la gran mayoría son de obra o bien de plástico.

 

El objetivo de una cisterna será almacenar el agua de lluvia de su tejado para, posteriormente, poder usarla en el riego de jardines y huertos, y hasta para el uso de agua sanitaria doméstica en una vivienda. Con cada episodio de lluvias se echan a perder miles de litros de agua que de esta forma se pueden aprovechar.

Instalación de una cisterna

La instalación de una cisterna no es compleja pero sí entraña algunos detalles básicos importantes: el agua debe estar en un lugar fresco, tranquilo y resguardado siempre de los rayos del sol. El incumplimiento de cualquiera de estas tres reglas supondrá que el agua se pudra y huela mal.

 

Sabiendo estos detalles, se procederá a buscar el emplazamiento ideal, bajo una casa, enterrada en el jardín a unos metros bajo tierra o en cualquier otro lugar pero debidamente aislada. Preferentemente se construirá de obra, pero bien vale decir que las de plástico son mucho más económicas y manejables. Valore lo que mejor le convenga.

 

Tenga en cuenta también que si la cisterna está por encima de la superficie, apenas necesitará sistema de bombeo puesto que el agua saldrá por la propia gravedad. Si no fuere así, deberá adquirir una bomba de succión para poder extraer el agua.

 

Cerciórese también de utilizar filtros de entrada para evitar que se le llene el tanque de suciedad y polvo que vendrá con las primeras aguas de cada episodio pluvial. Un filtro es muy económico y puede ahorrarnos un disgusto con la pudrición o suciedad del agua.

 

Finalmente, no escatime en el precio de la instalación de una cisterna y piense también en el dinero que posteriormente se ahorrará en el gasto de agua corriente; y evite en la medida de lo posible beber agua de ella puesto que el agua de lluvia es de baja mineralización y podría causarle diarreas.