Maravillas perdidas: cómo llegar a Labilela en Etiopia

Existen vacaciones alternativas a las que los viajantes se encuentran acostumbrados. Lalibela es uno de los lugares que no deja indiferente a nadie al conocerlo.

Esta república no es solo un país pobre al que se le manda ayuda humanitaria. Es un estado con un tradición e historia admirables. Ciudades como Lalibela lo demuestran y el turismo sale gratamente sorprendido. La estancia va a resultar agradable e instructiva.

Origen

Los tiempos antiguos se remontan desde la reina de Saba hasta el reino de Abisinia, pasando por Salomón. Pese a la clara implantación de la religión musulmana, la fe cristiana tiene su influencia muy presente. El ejemplo más claro está expuesto en Lalibela, con muchos seguidores dentro de la iglesia ortodoxa.

 

La población cuenta con unos 14.000 habitantes y un conjunto histórico de templos increíble. Sorprende lo bien conservado de su estado. Muchos de los edificios se encuentran comunicados entre sí mediante túneles, que facilitan el acceso de un lugar a otro. Esto denota de lo refinado de una arquitectura antigua,

 

La influencia judaica en la zona está muy presente. Cuenta una leyenda que un rey exiliado adopto las formas de la ciudad hebrea de Jerusalem y las aplicó a Lalibela. Un rasgo característico de las construcciones es que se encuentran tallados en roca.

Estancias

Para llegar a metrópoli puede hacerse en avión porque cuenta con aeropuerto, el vuelo es interior y habrá que hacer escala en la capital. No es recomendable el viaje por el interior, porque el transporte público para llegar a es Lalibela es de mala calidad. Otra opción es el alquiler de un coche, pero es necesario analizar el estado de las carreteras, depende de cada persona.

 

El cliente que pretenda desplazarse a la localidad puede realizarlo mediante la contratación de un viaje combinado en agencias de viajes especializadas o adquiriendo un tour a medida. Es mejor dejarse guiar por profesionales que tengan todo ya previsto y acordado con anterioridad.

 

Lo más clásico es realizar una ruta de doce días por todo el territorio etíopie y de esta manera conocer más parajes. El ejemplo más claro aparte de la estancia en Lalibela es ir a Abdis Abeda y Gondal. Se recomienda su visita durante el mes de enero, cuando se realiza la fiesta de la Epifanía.