Ocultismo: historia y características

La alquimia, la astrología, las artes adivinatorias y la cábala, son las principales disciplinas del ocultismo, a través del cual se buscan respuestas en otras realidades.

El término ocultismo hace referencia a un grupo de ciencias ocultas que tratan de responder a las cuestiones fundamentales que la ciencia no era capaz de explicar o prever, así como las facultades humanas supuestamente latentes que no habían sido capaz de potenciar. Sus disciplinas son muy variadas y de diferentes procedencias aunque la mayoría tiene sus raíces en la antigua tradición helénicas.

La alquimia y la astrología

Muy unida a la química en un primer momento, la alquimia es una de las ramas madres del ocultismo que engloba a otras no tan importantes como la nigromancia que, en la actualidad, sería el espiritismo. Los primeros alquímicos aparecieron hace unos dos mil quinientos años en la Antigua Grecia y su objetivo era encontrar la piedra filosofal y la sabiduría eterna.

 

 

La astrología fue, así como la alquimia lo había sido de la química, el precedente de la astronomía. Si bien coexistieron, sus caminos se separaron durante el Renacimiento cuando se observó que una era empíricamente demostrable y la otra no. Actualmente la astrología ha sido descrita por la sociedad científica como una pseu-dociencia a pesar de que, dentro del ocultismo, continua teniendo numerosos seguidores.

 

La cábala y la adivinación

De muy diferente origen es la cábala que, surgida en la diáspora helénica allá por el siglo I a.C, se basaba en la interpretación de las escrituras sagradas judías de tal suerte que algunos párrafos, frases y textos, que debían ser previamente traducidos, podrían conseguir hazañas tales como la de matar a un demonio o curar a enfermos. En la actualidad esta ha caído en desuso o se ha modificado estructuralmente.

 

 

La adivinación engloba a muchas de las ramas del ocultismo que, a día de hoy, más éxito tienen en términos económicos. Sus campos de actuación van desde la quiromancia o lectura de las manos a la clásica cartomancia o interpretación de las cartas del tarot. Actualmente forma parte, como todas las anteriores, de las consideradas pseu-dociencias, aunque en su momento, fuera utilizada por Platón.