Pasión por la naturaleza: viaje a la costa de Ningaloo

El Parque Natural de Ningaloo, en Australia, es uno de los arrecifes costeros más grandes del planeta y con mejores posibilidades para los amantes de las actividades acuáticas.

A sólo 100 kilómetros de la costa norte de Australia Occidental se encuentra Ningaloo, uno de los arrecifes costeros más grandes del mundo. Considerado Parque Nacional, posee más de 200 especies de coral duro, 50 de coral blando y decenas de especies de peces diferentes.

Paraíso del buceador

Ningaloo es el paraíso soñado de los buceadores y de los amantes de la fauna marina. En este parque australiano se puede nadar entre tiburones, ballenas jorobadas y tortugas. También es posible remar en kayak, ver el desove de las tortugas y de las especies coralinas y divisar anémonas, esponjas, anguilas moray y bancos de peces payaso y de peces león.

 

Para el buceo tranquilo a pulmón libre o snorkel se puede optar por Coral Bay o por Exmouth, con calas repletas de peces, delfines y algunas mantas raya, además de la contemplación de cientos de especies de corales multicolores.

 

Si se desea contemplar los arrecifes más espectaculares hay que viajar hasta Lighthouse Bay o a las desérticas Islas Muiron. Estas últimas son el marco idílico para las parejas que buscan la luna de miel perfecta. Playas de arena blanca, aguas cristalinas y caprichosos arrecifes de coral crean el marco perfecto. Las parejas pueden pedir un permiso de acampada y pasar la noche en sus playas tropicales.

Hoteles con encanto

El viajero puede alojarse también en los hoteles de Coral bay o en los de Exmouth. También es posible acceder a apartamentos a bajo coste y zonas de acampada controlada. Desde aquí se organizan las excursiones en 4x4, en quad o en barco por la costa y el arrecife costero de Ningaloo.

 

Los amantes del surf también pueden disfrutar de la ola izquierda de Bombie y de los rompientes de Dunes Beach. Finalmente, si queremos ver tortugas en pleno desove, la visita a Turtle bay es imprescindible. Aquí, mediante rutas guiadas muy estrictas, podemos seguir todo el proceso de reproducción de estos gigantes marinos.