Perder la virginidad sin dolor no es un mito

Aunque sigue habiendo gente que teme sufrir durante esa primera vez tan esperada, perder la virginidad sin dolor es posible.

Este es uno de los grandes temores de la población virgen: el miedo a sentir dolor en lugar de placer. Lo cierto es que perder la virginidad sin dolor no es un mito, en la mayoría de las ocasiones se debe a la inexperiencia e impaciencia durante el primer coito.

Qué es perder la virginidad
El sexo ha sido durante siglos un tema tabú, que  afortunadamente en la actualidad comienza a ser tratado entre los más jóvenes como algo natural. Es por ello que los adolescentes –en esa edad en la que se las hormonas se revolucionan y se comienza a experimentar con el amor y la sexualidad-- acumulan cientos de dudas: la posibilidad de perder la virginidad sin dolor, suele ser una de las más comunes.

Tanto el hombre como la mujer cuentan con dos tejidos que pueden romperse en el momento de la primera relación. Dichos tejidos son el frenillo, en el caso del hombre, y el himen en el caso de la mujer. Cuando se practica el sexo por primera vez, estos tejidos son sometidos a una tensión que puede provocar su ruptura, ocasionando un pequeño sangrado, lo cual no significa forzosamente que deba doler.

Hay que tener en cuenta que, en el caso de la mujer, la ruptura del himen no está solamente asociada al coito. Esta membrana del aparato reproductor femenino, puede romperse en situaciones de la vida cotidiana, como por ejemplo durante la realización de deporte.

Para evitar el dolor: lubricación
Lo primero que debemos tener en cuenta antes de comenzar una relación, es que los genitales deben estar correctamente lubricados, para que de esta forma el primer coito no sea doloroso. Para ello, ambos miembros de la pareja pueden comenzar dándose caricias, besándose y realizando otras actividades sexuales al margen del coito.

Después de la fase preliminar, ambos genitales habrán segregado suficiente flujo como para que haya una lubricación natural, por lo que a la hora de la penetración, no debería haber problemas para introducir el pene en la vagina de la mujer. Con estas precauciones, la ruptura del himen  resultará menos dolorosa e incluso imperceptible.