Pisos laminados: excelente alternativa de recubrimiento

Colocar pisos laminados en casa da una imagen de estilo y confort permitiendo, además, una limpieza fácil y rápida.

A cualquiera le gusta tener una casa decorada con estilo, pero en ocasiones los niños pequeños, las mascotas o las actividades cotidianas pueden influir en la compra o colocación de determinados materiales para el hogar. Los pisos laminados se están convirtiendo en una buena opción, sin importar los habitantes o las tareas que se realicen a diario en casa.

El tipo de piso de acuerdo al área
Dentro de las casas se tienen áreas con diferente tráfico y usos. Por ejemplo, el tráfico en la sala es menor que en las recámaras o el comedor. En el caso del uso, una habitación donde jueguen los niños siempre tendrá que ser objeto de un mayor mantenimiento que el despacho o biblioteca. De ahí dependerá el tipo de pisos laminados a seleccionar.

 

Existe una gran variedad de pisos laminados dependiendo de su grosor, color o tipo, permitiendo una adaptación perfecta a cualquier clase de habitación. Están los colores y texturas típicos como caoba o pino (tipo madera), pero también hay alternativas como el blanco o el azul, para un look más fresco o incluso textura de piedra, para darle más sobriedad a las habitaciones. Los pisos laminados están formados por varias capas, cada una con una función específica: resistencia, apariencia, dureza y estabilidad. Esta información es relevante porque permite entender porque muchas personas colocan laminados en su comedor o cocina, en oficinas o incluso en áreas comerciales.

El mantenimiento
Es importante aclarar que los pisos laminados no son lo mismo que se conoce como duela o piso de madera. Es mucho más fácil mantener el piso laminado en buenas condiciones. Simplemente con barrerlos, pasarles la aspiradora o un trapo húmedo para limpiar las huellas es suficiente para dejarlos como nuevos. Y si llegara a caerse pintura, la mancha se quitaría fácilmente rascando con un poco de alcohol.

 

Al contrario que la madera, los pisos laminados no necesitan encerarse, aunque es conveniente protegerlos de las filtración y los derrames.
Para el primer caso, es imprescindible tapar las goteras y liberar la humedad separando algunas piezas antes de que se forme una burbuja y se levante el suelo. En caso de derrame, hay que secarlo lo más rápido posible para evitar la humedad.

 

Se puede decir que los pisos laminados ofrecen los beneficios de un acabado elegante, cálido y sofisticado, sin las complicaciones de mantenimiento que requieren otros materiales.