Playas con encanto en las Maldivas

El archipiélago de las Maldivas posee algunas de las playas más bonitas del mundo, 90 de ellas son playas-hoteles de ensueño.

Maldivas es uno de los destinos turísticos más exclusivos del mundo. 1.200 islas, de las que sólo están habitadas 200 de ellas, poseen algunas de las playas más hermosas con que pueda soñar un viajero. Sólo se permite el turismo en 90 de estas islas, con un único hotel por enclave.

Playas-hotel

A 600 kilómetros de Sri Lanka, el Archipiélago de Maldivas se desperdiga por la línea del ecuador. Las islas son, en esencia, elevaciones arenosas coronadas por cocoteros rodeados de una corona de arenas blanquísimas. A su alrededor, lagunas de aguas color turquesa, delimitadas a su vez por arrecifes de coral que protegen al buceador de los tiburones que pueblan estos mares.

 

Desde el único aeropuerto de Maldivas, el de Male, el acceso a las islas se realiza en barcos destinados exclusivamente al transporte de turistas. No es un destino barato, pues la capacidad de cada isla-hotel es muy limitada y todos los recursos son importados.

 

El gobierno del archipiélago no es partidario del contacto entre indígenas y extranjeros, por lo que segrega físicamente los hoteles de los poblados. Las excursiones a poblaciones nativas son rigurosamente supervisadas por las autoridades y deben ser programadas y autorizadas con antelación.

Relax y descanso

El fenómeno del Niño en el año 2000 y el Tsunami de 2004 causaron daños considerables a los arrecifes de coral. Aún así, bucear en ellos sigue siendo uno de los mayores placeres de los que pueden disfrutar los amantes del submarinismo.

 

Maldivas es el paraíso del relax. Podemos optar entre bucear o dedicarnos al placer del descanso en un entorno idílico de arenas y aguas vírgenes. Por algo son estas islas el objetivo deseado de miles de parejas de recién casados en sus lunas de miel.

 

Wind-surf, pesca o buceo son las tres actividades principales. La animación nocturna es escasa, por lo que el visitante debe relajarse, descansar y disfrutar de uno de los pocos lugares del mundo inmune a la delincuencia o al mercantilismo desenfrenado.