Preservar la naturaleza: alternativas a los árboles de Navidad

En estas navidades la naturaleza no tiene por qué sufrir con la tala de árboles si se utiliza la imaginación para crear un árbol de recuerdos o se recurre a materiales reciclables.

La naturaleza se queja desde aproximadamente medio siglo, tiempo en el que las materias primas que creíamos infinitas se han ido agotando, en el que los mares han pedido auxilio debido al calentamiento global y en el que, en definitiva, se han disparado las medidas de sostenibilidad del medio ambiente por la preservación del habitat en el que vivimos. Por ello, aportar lo que podamos en esta próxima Navidad será de vital importancia.

Un árbol de navidad reciclado

Entre las alternativas más novedosas se encuentra la de utilizar cajas de embalaje para crear un árbol de navidad multidimensional. Esto será posible creando la forma del mismo en dos grandes trozos de cartón y, después, uniéndolos para que se conviertan en una figura tridimensional. Después solo hará falta pintarlo de colores vivos y alegres, como es propio de una Navidad, o envolverlo.

 

Asimismo, es posible crear pequeños árboles de Navidad que preserven perfectamente la naturaleza mediante retales que hayan quedado olvidados. Para ello, la única norma es que estos sean de colores alegres y que combinen bien, tras lo cual se deberá utilizar una base cónica sobre la que se colocarán volantes a diferentes alturas y de distintos colores. El resultado será inmejorable pudiendo llenar la casa de originalidad y elegancia.

El árbol de los recuerdos

Ya que en Navidad suele reunirse toda la familia, una idea para respetar la naturaleza y crear un ambiente cálido y único es la de colocar fotos de diferentes tamaños y colores, así como trozos de papel de periódico o, incluso espejos en la pared ordenándolos de tal modo que el resultado se asemeje al de un árbol de Navidad de recuerdos familiares.

 

Aunque, por supuesto, para cuidar la naturaleza no es necesario invertir tiempo si se dispone del dinero suficiente para comprar un árbol artificial. Estos, aunque están hechos en su mayoría de plásticos, pueden durar muchos años en la familia, por lo que resultan una opción atractiva para aquellos que no quieren renunciar a un árbol de Navidad clásico pero que tampoco desean dañar el medio ambiente ni deteriorar el ecosistema.