Primera mascota: cómo bañar a un cachorro

El uso de técnicas de aseo para evitar que a los cachorros se les junten garrapatas, insectos diversos y mugre que les producen molestias y trastornos es imprescindible.

Un animal de compañía requiere de unos pequeños cuidados. El entorno en el que se mueve un cachorro es un foco de infecciones y enfermedades debido a la suciedad y para ello es necesario mantenerlo fuera de peligro y estar pendiente de su higiene por su tendencia a ensuciarse.

Elementos necesarios

Para el proceso de limpieza del cachorro se precisan varios objetos como un recipiente con agua, preferiblemente que se encuentre en estado tibio, un champú antipulgas mejor que uno corriente, una toalla vieja pero pulcra, un secador de pelo y un peine o cepillo.

 

El emplazamiento es un factor importante para que el animal se encuentre cómodo. Un buen sitio es el patio exterior de la casa porque no es molesto para el resto de los habitantes del inmueble y se puede colocar al cachorro encima de una mesa dejándolo fijo e inmóvil.

Preparación y desarrollo

Una vez puesto si se ata es mucho mejor porque se evita el constante movimiento del cachorro, ya que a muchos no les gusta demasiado que les echen el fluido. Se le pone el caldo por el cuerpo menos por la cabeza. Se extiende el jabón con el cepillo y se va quitando con el jugo hasta cubrirlo todo.

 

Terminada esta fase se le tapan los oídos para que no le entre ningún líquido porque las orejas del cachorro es una de las partes del cuerpo más delicadas y los daños son muy dolorosos. Siempre hay que usar un algodón y extenderle con este el aceite sobre las aurículas

Consejos y advertencias

Es recomendable que la ducha se haga cuando el cachorro este ya vacunado y la edad para comenzar el proceso de lavado comienza a los tres o cuatro meses con una frecuencia de quince días o un mes para cada remojo. Si se les va a llevar a concursos es mejor hacerlo un par de días antes y no el último. Aunque siempre se puede consultar con el veterinario.