Qué es y para qué sirve el Banco Central Europeo

El Banco Central Europeo dirige la política monetaria de los países que forman la zona euro, estableciendo los tipos de interés, manejando el tipo de cambio del euro y administrando las reservas de divisas

La Unión Europea surgió después de la II Guerra Mundial como imperiosa necesidad de unir a los países de Europa para evitar nuevos conflictos que destruyeran, otra vez, el continente. Así nace la Comunidad Económica Europea, a través del Tratado de Roma en 1957, que se constituirá en la Unión Europea en Maastricht en 1992, el mismo año y en el mismo tratado en el que se propone el proyecto del euro y su órgano regulador: el Banco Central Europeo.

Una moneda común

Antes de Maastricht, el presidente de la Comisión Europea, Jaques Delors, propuso el llamado "Plan Delors" para instaurar el euro. El plan consistía en criterios de convergencia entre las economías europeas, fijar la paridad (el tipo de cambio) entre las monedas nacionales para que pudieran ser sustituidas por el euro y la creación del Banco Central Europeo.

La dirección de la política monetaria común

Esta es la tarea del Banco Central Europeo desde 1999, sustituyendo en esta función a los bancos nacionales. Es su misión principal pero tiene otras igual de importantes como establecer los tipos de interés, es decir, el precio del dinero. El Banco Central Europeo controla la cantidad de crédito que hay en el sistema financiero. Esto es harto importante porque si sube los tipos de interés habrá menos dinero, y por lo tanto, el valor de la moneda aumentará.

 

Por otro lado, el Banco Central Europeo también maneja el tipo de cambio del euro: si vende euros, baja el precio de la moneda y esto influye en las exportaciones de los países, pues se abaratan y, por lo tanto, crecen. Por último, otra de sus tareas principales es la administración de la reserva de divisas (monedas extranjeras utilizadas en el comercio internacional) para ponerlas a merced de la necesidad de los bancos, las empresas o los ciudadanos.

Crisis financiera

El Banco Central Europeo, al dirigir la política monetaria, tiene una función imprescindible en la solución de la crisis financiera. Pero su principal inconveniente es la divergencia entre las economías de los diferentes países de la zona euro. Es decir, mientras Francia y Alemania tienen economías fuertes, y ya están saliendo de la crisis, España, Portugal o Italia lo hacen más lentamente.

 

Los primeros piden al BCE que suba los tipos de interés para aumentar el valor del euro mientras que los segundos necesitan todo lo contrario: que se bajen los tipos, para que haya más dinero en el mercado y el precio del euro baje, y por lo tanto, haya más exportaciones y se vaya reduciendo su deuda pública, disparatada en muchos de ellos.