Qué son y cómo funcionan los depósitos a plazo fijo

Seguros y rentables, los depósitos a plazo fijo son los productos bancarios que más seducen a los inversores y son un refugio para el ahorro ante las turbulencias económicas.

Los depósitos a plazo fijo son un producto bancario que siempre resulta atractivo. En tiempos de bonanza, cuando los tipos de interés son elevados, por las altas rentabilidades que ofrecen; en tiempos de crisis, por ser un producto conservador, sin riesgo para el ahorro. Buena alternativa para los ahorradores, los bancos han hecho de estos depósitos una importante fuente de captación de ingresos, compitiendo por ofrecer las ofertas más seductoras. Saber qué son y cómo funcionan los depósitos a plazo fijo es imprescindible para aprovechar esa competencia y sacar el máximo partido al ahorro.

Características de los depósitos a plazo fijo

Con los depósitos a plazo fijo los bancos garantizan una rentabilidad fija a cambio de que el cliente mantenga inmovilizada una determinada cantidad de dinero. Estos depósitos ofrecen un interés más elevado que las cuentas corrientes, y salvaguardan al cliente de las turbulencias de otras inversiones, como la Bolsa, más rentables pero inciertas.

 

A la hora de contratar un depósito a plazo fijo se debe tener en cuenta no sólo la rentabilidad, también la cantidad de dinero y el periodo de tiempo durante el cual el mismo no podrá ser retirado, la penalización que aplicará el banco si el cliente necesita disponer del mismo antes del vencimiento del depósito y si existe la prórroga de imposición, una cláusula por la cual los depósitos a plazo fijo se prorrogan de manera automática tras su vencimiento, si el titular no indica lo contrario.

Qué se debe saber antes de contratar un depósito a plazo fijo

La rentabilidad de los depósitos a plazo fijo se mide mediante la Tasa Anual Equivalente (TAE), un indicador de los beneficios que arrojará el producto que ya incluye intereses, comisiones y gastos que descontará el banco. Ha de tenerse en cuenta que se trata de un porcentaje anual: altas rentabilidades por periodos muy breves remuneran muy poco dinero, y resultan más efectistas que efectivas.

 

También debe considerarse la carga impositiva que se aplica sobre los beneficios de los depósitos a plazo fijo, un 19% sobre los primeros 6.000 euros, y un 21% a partir de esta cantidad.