Todo sobre los ancestrales orígenes del didgeridoo

El didgeridoo es uno de los instrumentos musicales más antiguos del planeta, fabricados originalmente en madera de ecucalipto por los aborígenes autralianos.

Los orígenes de la afición humana por la música se pierden en los albores de la historia. Los restos arqueológicos o las pinturas rupestres demuestran que el ser humano se ha sentido atraído por la música desde siempre, en este sentido, la existencia del didgeridoo es otra prueba más de esta atracción tan especial.

Orígenes del didgeridoo entre los aborígenes australianos
El antropólogo Bruce Chatwin, en su impactante libro “Los Trazos de la Canción”, ya describía pormenorizadamente la importancia que la música tenía en los aborígenes de Australia, con los que estuvo conviviendo y de los que extrajo una valiosísima información que expuso con esa maestría que le caracteriza en el campo de la antropología. En el libro, va detallando con meticulosidad la relación indisoluble que entablan con la música, arte con el que comprenden la vida, una manera extraña y a la vez muy singular de ser y estar en el mundo. Pero si hay un instrumento que define bien a esta cultura, si hay un elemento valioso para ellos, es el didgeridoo.

 

Cómo reconocer si el instrumento es un digeridoo o una flauta
Si ves a alguien soplando por un enorme tronco hueco, aún no sabes si es un didgeridoo. Si el sonido te recuerda a un continuo fluir, grave y monótono, no estés tan seguro de que es un digeridoo. Si acompaña a unas imágenes de Australia, donde unos nativos tocan el instrumento como si estuvieran en un estado de trance, lo mismo es un didgeridoo. En realidad, todo es un didgeridoo, porque no hay una forma exacta de construirlos.

 

 

No olvidemos que son artesanales, que lo más habitual es fabricarlos con madera de eucalipto (después de que las termitas lo dejen hueco) y que cuesta un poco aprender a hacerlo sonar como es debido. Su vibración monocorde y obsesiva es lo que lo define como didgeridoo, un sonido que los aborígenes australianos han conservado desde hace más de cuarenta mil años y que ha persistido hasta nuestros días como parte fundamental de su cultura.