Recorrido por los volcanes de Hawai

Conocer la variedad de paisajes que ofrece la isla y adentrarse en la historia viva del mundo a través de sus volcanes, es una excelente opción de viaje en Hawai.

Hablar de Hawai es hacerlo de playas y olas, de arena blanca y surf. Pero es también hablar de uno de los lugares con una variedad natural más grandes del planeta y en el que se entremezclan volcanes y cimas de más de 4.000 metros, con selvas tropicales y costas escarpadas, con arrecifes de coral.

Las islas que poseen volcanes

Hawai está conformado por ocho islas nacidas de la actividad volcánica. Su historia se remonta a cientos de miles de años y, como un archipiélago vivo, sigue creciendo y en formación gracias a las erupciones constantes de sus volcanes.

 

 

Todas las islas tienen cráteres, lava y zonas de un gran interés geológico por las formaciones que se han ido acumulando en ella durante milenios. Pero, hay una especial, una isla en la que contemplar la historia pasada, la actividad actual y el futuro del archipiélago mediante los volcanes.

 

Los volcanes de Big Island

Big Island (conocida también como la isla Hawai) alberga el mayor número de calderas naturales, tanto cráteres inactivos, como otras zonas de una gran actividad de volcanes. Mediante dos excursiones a diferentes zonas de la isla, se pueden contemplar estos fenómenos naturales en todo su esplendor.

 

 

Por una parte, ascender en coche hasta las montañas más elevadas de la isla permite a los viajeros adentrarse en un paisaje formado por volcanes totalmente diferente a aquello que hayan podido ver nunca. Cráteres de tierra rojiza y negra cubiertos con un manto de nieve sorprenden y hacen pensar que se ha salido de este planeta, para aterrizar en otro. Si se desea, además de contemplar el paisaje, se puede ascender hasta la cima de alguno de estos volcanes ya inactivos.

 

 

Por otro lado, la isla permite también conocer la creación en su estado puro. Para ello, se puede visitar el Parque de los volcanes, en el que siempre se puede contemplar las columnas de humo emanando de los cráteres. Y, si hay suerte, también ver alguno en erupción. Todo ello, con el peligro que puede conllevar adentrarse entre volcanes, con humos tóxicos y el peligro de una erupción, pero más o menos bajo control.

 

 

Después de visitar el centro, puede continuarse la visita en coche por las inmensidades del parque, que engloban selva, campos de lava negra y acantilados monumentales bajo los que las olas rompen con fuerza y entremezclan su espuma blanca con el azabache de las paredes. Sin duda alguna, los volcanes hawaianos no dejan indiferente a nadie y ofrecen al viajero una oportunidad única para conocer la historia natural del planeta en uno de los archipiélagos más bonitos del mundo.