Recorridos nocturnos por lugares legendarios de Toledo

Llena de callejones estrechos, de edificios históricos, de barrios que pertenecieron a las tres culturas, Toledo es una ciudad con un ambiente mágico, que el rumor del río Tajo aumenta durante las noches de invierno.

Callejones con luces tenues que producen imágenes de sombras fugitivas, leyendas transmitidas desde generaciones que hablan de alegrías y miserias o gran tradición religiosa que provocó la aparición de cultos al diablo. Todo en Toledo adquiere un ambiente mágico y emblemático.

El cobertizo de Santo Domingo el Real de Toledo

Hay que internarse en este callejón, que no parece tener salida, durante la noche, con su techo cubierto por las paredes de los dos conventos que en su parte elevada se unen. Con una luz muy suave y con la niebla que se produce durante el invierno, es un lugar mágico de los que producen escalofríos e imágenes de tiempos remotos, cuando los caballeros se ocultaban con sus largas capas después de haber visitado a su amada o de cuando los ladrones huían, aprovechando la oscuridad de la noche, después de haber conseguido algún botín.

El Barrio de la Judería de Toledo

Sus calles estrechas y empinadas encierran una gran tradición e historia. Sus vivencias, sus costumbres, toda una vida de los judíos toledanos en esta zona de la ciudad. Toda una vida delimitada por sus murallas que cercaban el barrio y que durante la noche cerraban para aislarlos de los cristianos. Recorrer sus calles es imaginar al médico curando al enfermo, al comerciante vendiendo sus productos, o al prestamista negociando su dinero.

La Torre del Diablo de Toledo

El "Cerro del Bú", que así se llamaba popularmente al diablo, se encontraba a la otra orilla del río Tajo. En este promontorio rocoso se hallaba "La Torre del Diablo", actualmente inexistente. Cuenta la leyenda, durante la Edad Media, que la torre tenía una puerta que era la entrada natural al infierno. Dice la tradición que en las noches de luna llena la puerta se abre y de ella surgen resplandores de tonos rojizos.

El Callejón del Diablo en Toledo

Uno de los callejones estrechos que hay en el centro de la ciudad y que se puede visitar es "El Callejón del Diablo". Sobre él cuenta la leyenda que un caballero cristiano que estaba enamorado de una bella judía acude a una bruja llamada "La Diablesa" para que se deshiciera del pretendiente judío. Cuando la bruja, gracias a su arte, lo consigue, el cristiano se casa con la hermosa judía.

 

La misma noche de bodas, el cristiano y la bruja acuden al callejón para saldar cuentas. En el momento que las monedas tocan la mano de la bruja, esta se desvanece produciendo un fuerte resplandor y un insoportable olor a azufre. Muchos visitantes pueden imaginarse esta escena si conocen la leyenda cuando recorren este hermoso callejón de Toledo.