Síntesis de los diferentes tipos de hipotecas en el mercado

Ya sea la estándar o la joven, la de auto-construcción o el préstamo puente, todos los tipos de hipotecas requieren demostrar la capacidad económica para afrontar las cuotas mensuales.

Aunque el 95% de los préstamos hipotecarios son a tasa de interés variable, y la cuota mensual no debe exceder del 35% de los ingresos del solicitante en cualquier caso, existen particularidades entre los diferentes tipos de hipotecas que conviene conocer antes de decidir cuál es el que conviene contratar.

Tipos de hipotecas más usuales

La hipoteca estándar, ofrecida por la casi totalidad de los bancos, presta hasta el 80% del valor de tasación del inmueble, que debe ser la vivienda habitual del solicitante. El plazo suele estar alrededor de los 35 años, siempre que el prestatario no sobrepase los 75 años de edad al finalizar dicho periodo.

 

 

Varias comunidades autónomas y ayuntamientos tienen convenios con bancos y cajas para conceder préstamos a jóvenes empadronados en éstas, a mejores condiciones, que usualmente incluyen un porcentaje mayor sobre el valor de tasación, tasas de interés preferenciales, eliminación de las comisiones de estudio o apertura y plazos de pago de hasta 50 años.

 

 

A su vez, las instituciones de crédito, dado el importante stock de viviendas propias, han comenzado a otorgar grandes facilidades para quienes adquieran estos inmuebles, prestando el 100% del valor de tasación más gastos e impuestos, con tasas de interés menores al mercado y plazos de carencia en el pago de capital.

 

Tipos de hipotecas especiales

Algunos bancos otorgan préstamos hipotecarios para la construcción de una vivienda. Normalmente exigen que el solicitante sea ya propietario del terreno, y van entregando las cantidades prestadas contra presentación de valuaciones de obra, que prueben que se está llevando a cabo la edificación.

 

 

Sólo unos pocas instituciones financieras conceden el llamado crédito puente, que permite adquirir una vivienda mientras se vende la anterior. Ello implica tener una gran capacidad de pago, pues durante un tiempo se debe hacer frente a dos hipotecas simultáneamente.

 

 

Por último, dentro de los tipos de hipotecas es muy frecuente la ampliación de ésta para reunificar otros préstamos y así aprovecharse de un tipo de interés menor y plazos de pago mayores, disminuyendo la cuota mensual que se pagaría de no realizar la citada consolidación de deudas.