Skins: la ficción como reflejo de la realidad adolescente

Skins, la serie que ganó los BAFTA y que despertó controversia debido a su dureza, la línea argumental que varía según la temporada y unos perfiles adolescentes bien perfilados.

Condenada por muchos debido a determinadas imágenes subidas de tono y relegada en países como España al horario nocturno, Skins se ha convertido en un fenómeno social en países de habla anglosajona como Estados Unidos o Gran Bretaña, su país de origen, llegando a conseguir dos premios BAFTA (Academia británica de las artes cinematográficas y de la televisión).

El argumento de las historias de la calle

Las vidas de varios jóvenes van mostrando las debilidades de un sistema que, por un lado, les pide competición y liderazgo y que, por otro, ahuyenta toda esperanza de encajar. El impacto mediático que ha tenido el tratamiento ácido de la realidad en esta obra ha llevado a los chicos de Skins a la gran pantalla contando con varias jóvenes promesas, algunas de ellas que habían intervenido en la serie.

 

Tanta ha sido la repercusión que, del mismo modo, se ha creado recientemente una versión estadounidense de la misma denominada Skins US porque, si bien es cierto que el contenido de la serie es crudo tratando temas tan controvertidos como la homosexualidad, los abusos o el bullying, el espacio televisivo sabe utilizar las imágenes para hacer la mínima propaganda posible. De este modo se consigue magistralmente informar sin entrar a hacer juicios de valor.

La estructura y sus protagonistas

Aunque, en un primer momento, la historia iba a girar en torno a Tony Stonhem, interpretado por un Nicholas Hault muy convincente, tras la partida de este y otros miembros del elenco una vez se finalizó la segunda temporada, se optó por crear diferentes grupos, en concreto uno por cada dos tiradas de la serie, para poder exprimir cada generación a placer y, de ese modo, no agotar la riqueza argumental.

 

Uno de los rasgos característicos de la serie por la que ver Skins puede resultar enriquecedor es, sin lugar a dudas, su gran fiabilidad en el momento de crear perfiles psicológicos de una gran riqueza comportamental y conductual hasta el punto de que los actores, aún siendo en su mayoría principiantes, logran ser convincentes sin llegar a caer en lo caricaturesco o exagerado.