Sri Lanka, guía por la isla de los mil nombres

En Asia, situado en el Océano Índico, se halla la isla tropical de Sri Lanka considerada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad ofrece al viajero una combinación de playas, paisajes y culturas único.

En poco más de 65.000 kilómetros, en Sri Lanka el viajero encontrará interminables playas, 15 parques naturales, más de 300 cascadas y una cultura que se remonta más de 2.500 años. Colombo es la ciudad con mayor población y su capital comercial donde se mezclan budistas, musulmanes, hinduistas y cristianos, creando una mezcla inigualable.

Dos buenas razones para visitar Sri Lanka

Un conjunto de lagunas, pantanos, ríos, bosques y diversos tipos de fauna hacen de esta isla un trozo de tierra comparable con el paraíso que junto con sus habitantes, una sociedad multiétnica de naturaleza cálida, amable y hospitalaria proporciona a este pueblo una diversidad difícil de encontrar en otro lugar.

 

Su herencia cultural es otra de las buenas razones para visitar la isla. La UNESCO tiene reconocidos seis lugares dentro de la isla de Sri Lanka como Patrimonio Mundial: la ciudad sagrada de Anuradhapura, la antigua ciudad de Polonnaruwa, el templo de oro de Dambulla, la antigua ciudad de Sigiriya, la ciudad sagrada de Kandy, y la ciudad vieja de Galle con sus fortificaciones.

Gastronomía

El cultivo de muchos tipos de arroz, especias, frutas y verduras, junto con las influencias extranjeras, asegura una cocina variada y selecta. Como alimento básico, el arroz que se consume con curry de colores (berenjena, patata, plátano verde). Otros indispensables son las tolvas y pittu, herencia de los holandeses. Pescado, camarones, cangrejos o calamares no faltarán.

Deportes de aventura

Con más de 1.600 km de costa, Sri Lanka es un lugar ideal para el windsurf, esquí acuático, surf, vela o buceo que el turista podrá disfrutar en cualquier parte de la isla. Sus más de cien ríos, lagunas y lagos ofrecen la posibilidad de practicar con kayak y canoa además de sus rápidos de aguas bravas para un buen día de rafting.

 

En Sri Lanka los budistas desde muy antiguo tenían muy arraigada la necesidad de conservar el medio ambiente, es así que la vida silvestre convirtió a la isla en santuario que conserva parques nacionales, reservas, santuarios y corredores en la selva.