Técnicas para interactuar con el público en una exposición

La fluidez con la que logremos interactuar con el público en una exposición va a depender del aprendizaje de algunas técnicas y del oficio que se adquiere con sus prácticas reiteradas.

No hay exposición mejor lograda que la que se prepara minuciosamente con suficiente antelación, teniendo en cuenta no solo lo que se va a decir sino cómo interactuar con el público. El argumento es el factor más importante para captar la atención de los oyentes, sin embargo la elocución y los gestos hacia el auditorio influirán de manera poderosa en crear un clima propicio para el entendimiento.

Contra la mente en blanco

Mucho antes de que llegue el día en el que debamos interactuar con el público, tenemos que ordenar nuestros pensamientos y asimilar cada tramo discursivo, visualizando mentalmente como si estuviéramos trabajando para gente que tenemos delante escuchando con atención. El principio, el cuerpo y el final del escrito lo pondremos imaginariamente a disposición del público.

 

Si estamos acostumbrados a la comunicación, podremos permitir que se nos interrumpa para pedirnos aclaración o ampliación, contestar y continuar con lo previsto. De lo contrario nos conviene que ni bien tomemos posesión del lugar de conferenciantes, después de saludar aclaremos cortésmente que preferimos dejar las preguntas para el final, que responderemos con mucho gusto.

 

En el caso de que nos toque actuar en una sala grande es conveniente que solicitemos micrófono y lo probemos antes de empezar. Podemos decir varias veces “hola” y preguntar si se escucha, haciendo cómplices a los interlocutores. Arruinaría parte de la comunicación si en el desarrollo de la conferencia nos percatamos de que atrás no nos escuchan e interrumpen varias veces para manifestarlo.

Controlar la ansiedad

Antes de entrar al recinto tenemos que relajarnos para poder interactuar con el público. Hay ejercicios respiratorios que ayudan a serenarse, que se acompañan con movimientos de brazos y girar el cuello para liberarlo de contracturas. A esa altura tendremos el tema aprendido, estaremos vestidos cómodos para la ocasión, nos queda presentarnos saludando con una sonrisa de bienvenida a los presentes.

 

Leeremos algunos párrafos pero nunca el discurso completo, le quitaría espontaneidad y parecería una alocución fría y distante. Si podemos permanecer parados, recorriendo con la vista al auditorio mientras hablamos, será mejor para integrarnos al ambiente. Cuando entre el público hay alguien con quien tenemos confianza, aprovechemos para mirarlo en varias oportunidades sin temor.

 

En caso que utilicemos diapositivas o transparencia, no nos ubiquemos de espalda al público, puede parecer descortés. El estilo adecuado para interactuar con el público lo lograremos con la movilización creativa de nuestra expresión oral y corporal. Una vez que concluyamos con la exposición y llegue el momento de desalojar la sala, gratificará que recibamos amables los saludos de quienes se acercan y respondamos sin mostrar prisa.