Técnicas para obtener profundidad en el dibujo

Recrear la sensación de profundidad en el dibujo puede resultar sencillo si seguimos unas simples normas que van en consonancia con la lógica.

Observar nuestro entorno nos ayudará a conseguir mejorar nuestra habilidad para obtener profundidad en el dibujo en el que estemos trabajando. Para lograr ese efecto tridimensional, existen una serie de técnicas pictóricas y de dibujo que son muy sencillas de aplicar.

Estudio de la realidad

  • Al contemplar un paisaje, observaremos que lo más cercano se nos muestra bien definido y claro, mientras que a medida que la vista se pierde en el horizonte, las siluetas se vuelven cada vez mas difuminadas y el color se va fundiendo progresivamente con el color del cielo. Eso ocurre por las circunstancias atmosféricas, puesto que cuanta más distancia hay entre nosotros y un objeto, más acumulación de aire hay, y ese aire nunca es transparente.

 

  • También se puede observar que la línea del horizonte se va alzando en función de la distancia. La ley de la perspectiva nos ayudará también a crear una sensación de profundidad, además de aportar volumen a las figuras.

 

  • La fuente de luz será, asimismo, de gran ayuda, ya que de esa manera se proyectarán sombras que contribuirán a acentuar la profundidad en el dibujo.

 

Técnicas

  • Así pues, las siluetas de los objetos se dibujarán más imprecisas cuanto más alejadas se encuentren de nosotros. Formas y detalles se tornarán más borrosos. En pintura se recurre a la técnica de la veladura, que consiste en aplicar una fina capa diluida sobre formas ya pintadas. 

 

  • Para ello, es muy importante que la primera mano ya esté totalmente seca antes de aplicar esta capa semitransparente. Podemos aplicar tantas capas como se crea conveniente, pero dejando secar la pintura entre capa y capa.

 

  • En técnicas secas como el pastel o el grafito, se recurrirá al esfumado, difuminando los objetos cuanto más lejanos se encuentren.

 

  • Para obtener más profundidad en el dibujo, también será preciso aplicar tonos cada vez más similares al fondo, que normalmente será blanquecino o azulado si representa el día, o bien azulado oscuro, gris o negro si representa la noche; hasta conseguir que se confundan las siluetas de los objetos.