Tercera edad: los beneficios de la natación en los mayores

El ejercicio es beneficioso para las personas de la tercera edad, manteniendo su cuerpo y su mente activas, y las actividades acuáticas como la natación son fundamentales.

Practicar la natación en una piscina, en una playa tranquila en verano, o en una piscina climatizada o balneario de aguas termales en invierno, son actividades que, sin duda, ayudarán a las personas ancianas, tanto a nivel psicológico, como a nivel físico, retrasando todos los procesos degenerativos de la vejez y calmando las enfermedades crónicas.

Calidad de vida en la vejez

Es evidente que el proceso degenerativo del cuerpo físico es inevitable, pero se puede retrasar mucho o hacer que sea menos severo con la actividad física controlada en la tercera edad. Los deporte en el agua, como la natación, cumplen muchas de las funciones y expectativas esperadas por médicos y por ancianos.

 

Las personas mayores tienden a aislarse, a tener menos contacto social, a la depresión y la tristeza, y a tener cada vez menos actividad, por lo que poco a poco se van apagando. Motivándoles a hacer actividades físicas dentro del agua, encontrarán una gran oportunidad de relacionarse con gente nueva mientras hacen deporte en un medio desconocido y muy placentero.

La natación en la tercera edad

Uno de los beneficios más palpables a primera vista es que en el medio acuático los cuerpos pesan menos, por lo que las articulaciones no sufren tanto y, además, se recupera una agilidad que fuera del agua se ha ido perdiendo con los años. El rejuvenecimiento se siente rápidamente en el cuerpo y en la mente.

 

Con la práctica de la natación regularmente por parte de los ancianos, hay una prevención de problemas de tipo cardiovascular, una mejora de la circulación sanguínea, más posibilidades de movimientos que fuera del agua, tonificando y ejercitando la musculatura general, mejora de lumbalgias y problemas de espalda y equilibrio de las tensiones entre otros beneficios.

 

Todo son ventajas a nivel físico, ya que la natación es un deporte nada agresivo para el cuerpo y, además, psicológicamente, ayuda a mejorar las depresiones y tristezas típicas de la edad, estimula la mente y da una sensación placentera y de bienestar muy favorable para las personas de la tercera edad.