Tertulianos: el pseudo-periodismo como género

El periodismo se inventa una moda más o menos pasajera pero que impacta en las audiencias de radio y televisión: los tertulianos periodistas que hablan de todo un poco.

Los tertulianos son una "rara avis" que se va extendiendo por el panorama nacional e internacional como una mancha de aceite, dejando una estela de brillo difuso, difícil de interpretar, por cuanto representa un periodismo de un carácter demasiado amorfo, sin base firme en la que apoyarse.

¿Un nuevo género periodístico?

El género periodístico que los nuevos tertulianos han puesto de moda, ¿deberíamos llamarlo "tertulia periodística"? En rigor, los periodistas ejercen su profesión si informan al público en general de los sucesos, noticias, acontecimientos, etc., que sucedan en su ámbito de acción. Es verdad que existe un periodismo de opinión, por ejemplo, las columnas diarias o semanales en los periódicos, de los que el desaparecido Francisco Umbral era un egregio representante.

 

Sin embargo, un periodismo de nuevo cuño ha entrado en los receptores de radio y televisión de las casas particulares para hacerse dueño y señor de las mismas. ¿Es aceptable este periodismo rancio que opina de cualquier cosa, a veces sin demasiada idea sobre lo que se opina?

Las modas pasan, el periodismo permanece

Los contertulios, como también se conoce a los tertulianos, representan un fenómeno que puede asimilarse a una moda pasajera, porque el público es voluble en sus querencias, y es muy posible que dentro de un tiempo, más o menos corto, ya no veamos más las tertulias a las que ahora estamos habituados, sencillamente porque bajarán (en algún momento) su audiencia, ya no siendo interesantes para el telespectador o para el radioyente, porque en la prensa escrita, o sea en la prensa de siempre, aún no se han puesto de moda los tertulianos.

 

Es verdad que las tertulias solían hacerse en bares o cafeterías, por ejemplo las que se llevaban a cabo en el famosísimo Café Gijón de Madrid a principios del siglo XX, con participantes tan variopintos como lo eran los literatos o periodistas de hace cien años. Pero esas eran reuniones a título personal, y lo que se dirimía se quedaba entre las cuatro paredes de la cafetería. Ahora, en cambio, la retransmisión radiofónica o televisiva acude a todos los hogares, puntualmente, cada mañana, tarde o noche, trayendo el tintineo de los tertulianos "de salón".