Tomates verdes fritos: una receta de película

La receta de la oscarizada "Tomates verdes fritos" imprimirá un toque especial a nuestro menú, pudiendo incluso hacerlo el plato estrella para una cena de temática hollywoodiense.

Los tomates verdes fritos son una receta tradicional que sin embargo, se hizo especialmente conocida gracias a la película homónima, protagonizada para la actriz Kathy Bates. Esta película está basada en una novela de Fannie Flagg que cuenta la bella historia de amistad entre dos amigas que montan juntas un restaurante cuyo plato estrella es esta hortaliza, entrelazándose con una historia similar en el presente.

La receta clásica

Para elaborar los tomates verdes fritos necesitaremos dos tomates verdes lo suficientemente grandes como para poder cortar unas 8 o 10 rodajas medianas. También necesitaremos una taza pequeña de café de harina, una taza pequeña de café de harina de maíz, dos claras de huevos batidos, aceite de oliva para freír en la sartén, y sal al gusto.

 

 

Para su elaboración mezclaremos primero la harina de maíz con la harina normal y la sal en un recipiente. Cortaremos el tomate en rodajas y lo bañaremos en la clara de huevo para posteriormente pasarlo por la harina que hemos mezclado. Calentaremos aceite en una sartén y cuando esté listo, introduciremos los tomates para freírlos hasta que estén dorados, aproximadamente unos 3 o 4 minutos. Cuando estén listos, los sacaremos y los empaparemos en una servilleta para que absorba el exceso de aceite.

 

Fritos en tempura: la receta renovada

Para preparar los tomates verdes fritos en tempura realizaremos los mismos pasos que en la receta tradicional, aunque sustituiremos la harina refinada por la harina especial para tempura. También necesitaremos agua bien fría (casi helada) para hacer la mezcla con la harina de forma correcta, echándola lentamente lo suficiente hasta conseguir una masa ligeramente espesa.

 

 

La elaboración es la misma y la forma de freír es idéntica a la normal, consiguiendo de esta manera una textura diferente en el paladar. No obstante, en ambos casos debe consumirse inmediatamente después de haberse cocinado, ya que de lo contrario, la humedad del tomate arruinaría la corteza crujiente conseguida. Al degustarlos, encontraremos un contraste de sabores ácidos del tomate verde con la dulzura de la carne roja que tengan los tomates.