Trucos para salir airoso de situaciones embarazosas

Salir airoso de las situaciones más incómodas es un verdadero reto. Aprender trucos para terminar siempre bien parados nos ayudará en nuestra vida cotidiana y laboral.

Todas las personas lo vivieron alguna vez. Ese momento de terror cuando la piel se sonroja, sudan las manos, se pretende esconder la cabeza, mientras algún espectador osado se anima a reír o a mirarnos con placer malicioso. La forma de comportarse después de las situaciones embarazosas hará que el recuerdo permanezca más o menos tiempo en nuestro entorno. Si se aprende a revertir la situación y se logra salir airoso del acontecimiento se habrá empleado una valiosa técnica de supervivencia.

Es inevitable “meter la pata”
Por más que nos empeñemos en hacer las cosas bien es inevitable cometer errores. La más mínima torpeza, una pregunta que nos pille desprevenidos, un desconocimiento sobre un tema en particular y pareceremos unos verdaderos tontos ante los ojos juzgadores de los demás. Pero como no somos gatos que caen siempre parados, al menos uno tiene que equivocarse con un poco de estilo que le permita salir airoso.

Hay que tener en cuenta que los comentarios maliciosos de los demás, las críticas poco constructivas o las burlas son escudos de las otras personas para ocultar sus propias inferioridades. No hay que tomárselas muy en serio.

Trucos para minimizar o esquivar las situaciones incómodas

  • Aceptar que es inevitable involucrarnos en un hecho embarazoso tiende a relajarnos. Y la tranquilidad es la mejor herramienta para salir airoso. Una persona relajada triunfa ante los demás, mientras el que pierde la calma queda como un torpe o ignorante y a la vez un loco o neurótico.
  • El sentido del humor sigue siendo el gran don de la vida. Saber reírse de uno mismo demuestra el dominio absoluto de la situación aún en los momentos más difíciles y nos da la imagen de personas positivas y afables. Si uno mismo se divierte con lo que le pasa, le saca a los demás la diversión de la crítica.
  • Ser sabio a la hora de responder preguntas embarazosas es un as en la manga. Cuando no tenemos una respuesta inteligente a veces lo mejor es desviar la conversación. Contestar con un "depende", o "puede ser", y terminar la respuesta con otra pregunta que sirva como carnada para desviar el tema es una estrategia para salir airoso y continuar la conversación sin quedar mal.
  • Por último, si nada de esto funciona, alzar los hombros, sacudirse el polvo y continuar por la vida bien erguido, que los errores enseñan y los comete cualquiera.