Trucos para superar los incómodos silencios en una cita

Elegir el lugar, un buen tema de conversación y dejar en casa la timidez son algunas de las técnicas para superar e incluso evitar los silencios en una cita romántica.

Las primeras citas con una posible pareja son momentos que se recuerdan con cariño por ser muy especiales. A menudo, durante dichas citas, sea por el nerviosismo, por la tensión del momento o por no tener demasiada confianza con la otra persona, se producen instantes de silencio que resultan incómodos y que pueden llegar a estropear por completo la velada. Superar los silencios en una cita, o evitar que se produzcan, es fácil si se tienen en cuenta algunos factores.

Antes de la cita
Las claves para superar este tipo de momentos son sencillas, basta con propiciar situaciones que den pie a las risas y a la conversación. Lo importante es saber elegir el lugar y el momento adecuado y saber abrirse a la otra persona. Aunque lo ideal es que en la cita los temas de conversación surjan espontáneamente, también es posible llevar "pensados" algunos temas generales, cosas que nos agradaría saber o que la otra persona supiese de nosotros.

Evitar situaciones que produzcan silencios en una cita
El lugar de la cita es importante por sus connotaciones románticas, pero lo es también porque determinará el comportamiento de ambos durante el encuentro.

 

Visitar un parque de atracciones, un mercadillo o una exposición de arte proporcionará temas espontáneos de conversación que seguro llevarán a confidencias y momentos de complicidad. Citarse en una playa solitaria o un café íntimo resulta muy romántico para un encuentro, pero desaconsejable si todavía no se tienen muchos temas de los que hablar con la otra persona.

 

Durante las conversaciones, es importante saber escuchar al otro, pero también hacerle saber que queremos que nos conozca. Responder con monosílabos puede acabar muy rápido con la conversación y resulta ser desencadenante de la mayoría de silencios en una cita. Preguntar todo lo que queramos saber sobre la otra persona, recordar aquella vieja anécdota del colegio y ofrecer información sobre nuestra vida, gustos o inquietudes hará que la conversación se alargue toda la velada.

 

A pesar de existir silencios en una cita, es importante saber controlarse y no acabar hablando de temas poco recomendables para los primeros encuentros. Hablar de las ex parejas, lamentarse en exceso de los propios defectos o explicarle a la otra persona la edad en que queremos casarnos o el número de hijos que queremos tener, son conversaciones que bien merecen ser tratadas cuando la relación avance y la confianza entre ambos sea mayor.