Tus horarios influyen en tu carácter

Aunque tú no lo creas, los cambios frecuentes que realices en tus horarios diarios pueden influir, y para nada bien, en tu buen humor cotidiano.

El ser humano, cómo comúnmente se dice, es un animal de costumbre. A lo largo de la evolución de la sociedad, las horas que marca el reloj han cumplido un rol fundamental, ordenando las actividades cotidianas para lograr un equilibrio entre el trabajo, el ocio y el descanso. Dentro de este orden también está el hecho de dormir de noche y trabajar y disfrutar del tiempo libre durante el día. Cuando tus horarios hacen que este equilibrio se rompa, verás consecuencias negativas, sobre todo, en tu carácter.

Dormir lo suficiente es primordial
¿No te ha pasado alguna vez de quedarte toda la noche estudiando o trabajando y que al día siguiente no se te podía ni hablar? Esto no es simplemente malhumor pasajero. La falta de sueño altera nuestro sistema nervioso logrando que estemos sumamente irritables. Ahora bien, una cosa es pasar toda la noche en vela ocasionalmente y, otra muy distinta, es que se convierta en rutina. Cuando tus horarios cambian definitivamente, por ejemplo si debes trabajar obligatoriamente durante la noche, es muy probable que tu carácter acompañe de modo negativo este cambio. Peor aún si se trata de un empleo con horarios rotativos en los que nunca tu cuerpo se termina de adaptar.

Respetar las horas de sueño necesarias
Aunque tus horarios no sean los más comunes en comparación con otras personas, lo más importante para poder llevar una vida sana y mantener el carácter controlado, es respetar las horas de sueño necesarias.

En términos comúnes, es establece como saludable un mínimo de ocho horas de sueño diarias. Sin embargo, cada organismo puede responder de maneras diferentes y necesitar más o menos horas de descanso para sentirse bien. Es por ello que debemos buscar nuestro propio tiempo ideal de descanso e intentar respetarlo al máximo. Aún aunque las diferentes circunstancias nos hagan dormir durante el día.

Estar de buen humor no sólo nos hace sentirnos bien sino poder relacionarnos mejor con los demás.