Una nueva manera de descubrir el mundo: los viajes solidarios

Los viajes solidarios no solo acercan al extranjero a una cultura diferente, lo sumergen en experiencias nuevas de manera responsable y justa.

El mundo está lleno de paraísos terrenales, muchas veces inhóspitos y con culturas que valen la pena conocer. Todos quieren lo mismo: que se mantenga. Pero sin pensarlo, muchos viajeros adoptan conductas que van en contra del lugar y de su gente. El daño es significativo por más pequeño que parezca, como comprar productos importados, hospedarse en cadenas hoteleras internacionales o adoptar toda una serie de conductas de apatía social con el entorno. Para contrarrestar estos efectos y que exista una verdadera relación con los locales, existe una nueva alternativa de turismo, conocida con el nombre de viajes solidarios.

Convertirse en un turista solidario
Una experiencia de viaje positiva se refleja en el intercambio y relacionamiento con los habitantes del lugar que se visita bajo un régimen de respeto a las costumbres y colaboración en tareas de ayuda que beneficien a las comunidades locales y nutran al viajero.

 

Los turistas solidarios, además de ayudar en tareas cotidianas del lugar como la construcción de viviendas, escuelas, ayuda en la educación, contención en comunidades en situaciones críticas y demás tareas que mejoren el sistema de vida de las comunidades, son partícipes de un comercio justo. Al alojarse y comer dentro de la comunidad, dejan un aporte económico que ayuda a la gente de la región, a la par que el viajero vive y disfruta emociones nuevas.

 

Los viajes solidarios en los cuales el turista se convierte en una herramienta para llevar a cabo proyectos sociales que beneficien la comunidad, es una válida propuesta para los amantes de los viajes que están en contra de los altos impactos negativos que tiene la industria turística sobre el medio ambiente y la población.

Opciones de destinos
Actualmente existen varias ONG, en su mayoría europeas, que reciben voluntarios que tienen una amplia gama de opciones de viajes solidarios, como enseñar inglés a niños budistas, ayudar a niños con algún tipo de discapacidad en Perú, trabajar en guarderías de Senegal o en colonias de verano en Marruecos, construir casas en Katmandú o incluso, si no se quiere trabajar con la comunidad, pueden hospedarse en cabañas construidas por locales en Mali y comer comida regional a través de la cual se apoya a la economía de las familias.

 

Las opciones son variadas y en Internet se puede conseguir la dirección de varias agencias con alternativas que se adaptan a todos los gustos, ganas y presupuestos. Incluso existen revistas del segmento “viajeros solidarios” que se pueden leer online, donde se comparten propuestas y experiencias de los adeptos a los viajes solidarios. Sin embargo, como en todo tipo de actividades, la diferencia entre unas propuestas y otras suele ser considerable; por eso es muy recomendable intentar ponerse en contacto con una ONG o entidad que realice este tipo de proyectos y conocerla previamente para comprobar que sus acciones se corresponden con lo que se había imaginado. El personal de la organización le asesorará e incluso le proporcionará la formación precisa para que pueda acercarse a su viaje desde perspectivas diferentes.