Ventajas de compartir piso para ahorrar gastos

Aparte de repartir el coste del alquiler, compartir piso puede significar ahorros en los servicios públicos y una oportunidad para evitar la soledad y darse apoyo mutuo

A muchos les preocupa tener que compartir piso con otras personas, sobre todo porque la convivencia con extraños puede resultar complicada. No obstante, siguiendo algunos consejos para limar asperezas, habitar una vivienda con otros puede resultar favorable no solo desde el punto de vista económico.

Ahorro de gastos

Evidentemente, para una persona soltera o una pareja, por ejemplo, resulta más barato compartir un piso de tres habitaciones con otras dos personas, que alquilar uno solo para ella. Basta revisar los anuncios de ofertas de alquiler para comprobarlo.

 

Ese ahorro es incluso mayor en los pagos de servicios públicos. Aunque el consumo de luz y agua aumenta, al dividirlo entre los habitantes del piso este incremento se compensa. En el caso de los servicios con cargo fijo, como internet y telefonía local, el beneficio es evidente.

 

Si además deciden comprar los víveres entre todos, y cocinar y limpiar la casa por turnos, se genera un ahorro en términos de tiempo, que además suministra cierto confort, que siempre viene bien. También pueden compartirse gastos mayores, como reparaciones sencillas del inmueble.

Combatir la soledad

Pero compartir piso implica igualmente evitar la soledad. Para una persona que llega a una ciudad nueva, sin amigos ni familiares, tener un par de compañeros de vivienda puede representar una gran diferencia. Es posible recibir apoyo en términos de información sobre la vida en ese entorno nuevo, o ayuda en caso de enfermedad.

 

No obstante, para que compartir piso no sea una experiencia frustrante, es fundamental escoger muy bien a los compañeros. Por un lado, hay que estar seguros de que cuentan con los recursos para pagar su parte de los gastos y del alquiler. Por otro, sus hábitos y su comportamiento son determinantes. Si se trata de alguien con vicios desagradables o un mal genio intolerable, compartir piso puede ser peor que vivir solo. Esto no significa que el compañero deba ser perfecto, pues siempre habrá lugar para adaptarse mutuamente a las particularidades de cada quien, con algo de tolerancia.